A veces, las palabras que otros usan para describernos pueden sentirse como pequeñas piedras en nuestros zapatos, pesadas y difíciles de ignorar. Cuando alguien nos llama rebeldes, difíciles o incluso peligrosos, es natural que nuestra primera reacción sea encogernos, tratar de ser más pequeños o pedir perdón por nuestra propia intensidad. Pero esta hermosa frase de Clarissa Pinkola Estes nos invita a mirar esas etiquetas desde una perspectiva totalmente diferente. Nos sugiere que esos adjetivos, que a menudo se usan para intentar domesticar nuestro espíritu, son en realidad señales de que estamos viviendo con autenticidad y que nuestra esencia salvaje está intacta.
En el día a día, esto se traduce en esos momentos en los que decidimos decir que no a algo que no sentimos correcto, o cuando defendemos una idea que otros consideran demasiado audaz. Vivimos en un mundo que ama la comodidad y la predictibilidad, y cuando nuestra luz brilla con demasiada fuerza, es fácil que los demás intenten ponerle un marco más pequeño. Si alguna vez te han dicho que eres demasiado ruidosa, demasiado terca o demasiado impredecible, no lo veas como un fallo en tu carácter, sino como una confirmación de que no te has dejado domesticar por las expectativas ajenas.
Recuerdo una vez que, mientras ayudaba a organizar un pequeño jardín comunitario, una persona mayor me dijo que yo era demasiado impaciente y que mi energía era un poco caótica para el orden que ella buscaba. Al principio, me sentí muy mal, como si mi entusiasmo fuera un defecto que debía corregir. Pero después de reflexionar, me di cuenta de que esa misma energía era la que me permitía ver soluciones donde otros solo veían problemas y la que me impulsaba a mover la tierra y plantar semillas con pasión. Mi caos era, en realidad, mi vitalidad.
No permitas que las etiquetas de otros se conviertan en tu propia cárcel. Si te han llamado indomable, es porque tienes una fuerza que no puede ser contenida. Si te han llamado desafiante, es porque tienes el valor de cuestionar lo establecido. Mantente firme en tu camino, abraza tu naturaleza única y no cedas ni un centímetro de tu esencia por miedo a incomodar a los demás.
Hoy te invito a que cierres los ojos y pienses en una palabra que alguien haya usado para criticarte. Ahora, intenta transformarla en un cumplido que honre tu fuerza. ¿Cómo podrías celebrar esa parte de ti que otros no logran comprender?
