💊 Sanación
Para crear hay que estar dispuesto a parecer tonto, sentarse en un trono sobre un estercolero y aun así empezar, eso es sanar
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Bibiduck healing duck illustration

A veces crear requiere humildad total, pero ese acto de valentía ya es sanación

A veces, la palabra crear nos suena a algo majestuoso, como si necesitáramos un estudio perfecto, luces brillantes y una inspiración divina que caiga del cielo. Pero esta frase de Clarissa Pinkola Estes nos dice algo muy distinto y profundamente valiente. Nos dice que crear requiere una especie de valentía casi absurda, una disposición a ignorar el juicio externo y a aceptar que, al principio, nuestro trabajo puede parecer desordenado, poco elegante o incluso fuera de lugar. Crear es tener el coraje de sentarse en lo que parece un montón de desechos, con la convicción de que de ahí puede brotar algo hermoso.

En nuestra vida diaria, esto se traduce en la lucha contra el perfeccionismo que nos paraliza. Muchas veces dejamos de intentar algo nuevo —ya sea escribir un diario, empezar un jardín o aprender un instrumento— porque tememos que el resultado sea ridículo o que no estemos a la altura. Nos da miedo que el mundo vea nuestro proceso como algo caótico. Sin embargo, la verdadera sanación ocurre cuando dejamos de preocuparnos por la apariencia de nuestro proceso y nos enfocamos en la esencia de nuestra expresión. El acto de empezar, sin importar cuán imperfecto sea el entorno, es lo que limpia nuestra alma.

Recuerdo una vez que intenté pintar un lienzo para decorar mi pequeña rincón de descanso. No tenía pinceles profesionales ni una paleta de colores costosa; solo tenía unas témperas viejas y un papel algo arrugado. Me sentía muy tonta intentando hacer algo artístico en medio de tanto desorden en mi mesa. Pero mientras mezclaba los colores, sentí una paz inmensa. No importaba que el papel fuera imperfecto o que mi técnica fuera rudimentaria. Al permitirme ser esa persona que crea desde la sencillez, sin pretensiones, sentí cómo el estrés del día se desvanecía. Ese pequeño acto de crear desde la imperfección fue mi propio proceso de sanación.

Yo, como tu amiga BibiDuck, siempre te diré que no necesitas un palacio para empezar a construir tus sueños. No esperes a que todo sea perfecto para dar el primer paso. A veces, el trono más valioso es aquel que construimos nosotros mismos con la materia prima que tenemos a mano, incluso si parece un montón de piedras o de dudas. Lo que importa no es dónde estás sentado, sino la voluntad de empezar a transformar lo que te rodea.

Hoy te invito a que busques esa pequeña chispa que has estado guardando por miedo al qué dirán. ¿Qué es aquello que siempre has querido intentar pero has pospuesto por miedo a no ser lo suficientemente bueno? No te preocupes por el escenario ni por el brillo; simplemente siéntate, comienza y permite que la creación te sane.

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