El amor es nuestra esencia; no conoce fronteras ni límites.
A veces, la vida se siente como una habitación pequeña y llena de muebles desordenados. Cada pensamiento, cada preocupación por el mañana y cada recuerdo del ayer ocupa un espacio, dejándonos sin aire para simplemente respirar. Cuando Sogyal Rinpoche nos habla de la meditación como el acto de ser espacioso y permitir que los pensamientos se disuelvan por sí solos, nos está invitando a abrir todas las ventanas de nuestra mente. No se trata de luchar contra el caos, sino de convertirnos en un cielo inmenso donde las nubes pueden pasar sin que nosotros intentemos atraparlas.
En nuestro día a día, solemos cometer el error de creer que debemos resolver cada pensamiento que cruza nuestra cabeza. Si surge una preocupación por el trabajo, intentamos discutir con ella; si aparece una culpa, intentamos esconderla. Pero la verdadera paz no viene de la limpieza forzada, sino de crear un espacio tan amplio que esos pensamientos ya no tengan dónde aferrarse. Es como cuando dejas una gota de tinta en un vaso de agua grande; al principio el color es intenso, pero si tienes suficiente agua, la mancha se diluirá hasta que el agua vuelva a ser clara.
Recuerdo una tarde en la que yo misma me sentía muy abrumada. Mi mente era como una colmena de abejas inquietas y no lograba encontrar un momento de calma. Intenté concentrarme con fuerza, pero cuanto más lo hacía, más ruidosos se volvían mis pensamientos. Fue entonces cuando decidí dejar de pelear. Me permití simplemente observar el ruido, como si estuviera sentada a la orilla de un río mirando pasar las hojas. Poco a poco, al dejar de luchar, el espacio en mi interior comenzó a crecer y la intensidad de ese ruido empezó a desvanecerse por sí sola.
Como tu amiga BibiDuck, quiero recordarte que no necesitas ser una experta en el silencio para encontrar este espacio. Solo necesitas la intención de no resistirte. La próxima vez que sientas que tu mente está demasiado llena, no intentes vaciarla a la fuerza. Simplemente respira profundo y trata de ser ese espacio amplio y tranquilo que observa sin juzgar. Te invito a que hoy, aunque sea por un minuto, te permitas simplemente ser el cielo donde tus pensamientos pueden navegar libremente hasta descansar.
