“Si escuchas una voz dentro de ti que dice que no puedes pintar, entonces pinta sin falta, y esa voz se callará”
La mejor forma de vencer la duda es actuar a pesar de ella
A veces, cuando el silencio de la noche se vuelve demasiado pesado, es fácil sentir que somos los únicos que cargamos con pensamientos extraños o sentimientos que no encajan en el molde de lo que la sociedad llama normal. Esa sensación de ser una pieza de un rompecabezas que simplemente no tiene donde encajar puede ser profundamente solitaria. La frase de Frida Kahlo nos invita a mirar esa extrañeza no como un defecto, sino como una señal de nuestra propia singularidad que busca eco en el resto del mundo. Nos recuerda que nuestra supuesta rareza es, en realidad, el puente que nos conecta con otros que sienten de la misma manera.
En el día a día, esto se traduce en esos momentos en los que nos guardamos un comentario, una pasión o una forma de ver la vida por miedo al juicio. Podemos pasar años intentando camuflarnos, tratando de ser más planos o más predecible para no incomodar. Pero la verdad es que el mundo es un lugar inmenso y vibrante, lleno de rincones inesperados. Si te sientes diferente, es muy probable que esa diferencia sea precisamente lo que te permita reconocer a alguien más cuando lo encuentres en medio de la multitud.
Recuerdo una vez que me sentía muy pequeña y fuera de lugar, como si hablara un idioma que nadie más entendía. Estaba convencida de que mis miedos y mis pequeñas obsesiones me hacían alguien incomprensible. Sin embargo, un día, conversando con alguien que apenas conocía, descubrí que compartíamos exactamente la misma forma de ver las sombras y las luces de la vida. En ese instante, la soledad se transformó en pertenencia. No era que yo fuera extraña, era que simplemente estaba esperando encontrar mi propia tribu.
Por eso, hoy quiero decirte que no necesitas recortar tus bordes para caber en ningún lado. Tus excentricidades, tus dudas y tus formas únicas de amar son las que te hacen real. No te avergüences de aquello que te hace sentir diferente, porque es precisamente ahí donde reside tu magia y tu capacidad de conectar con otros seres humanos que, aunque no lo sepan, están buscando exactamente lo mismo que tú. Te invito a que hoy, en lugar de esconderte, busques con curiosidad esas pequeñas señales de humanidad compartida en quienes te rodean.
