A veces, la vida nos presenta situaciones que no estaban en nuestros planes. Nos despertamos con un nudo en el estómago porque el clima es gris, o nos enfrentamos a un pequeño error en el trabajo que nos hace sentir frustrados. La frase de Eckhart Tolle nos invita a un ejercicio de humildad y paz profunda: aceptar lo que está ocurriendo justo ahora, no como algo que nos sucede por accidente, sino como si nosotros mismos hubiéramos decidido que este fuera el escenario de nuestra vida en este preciso instante. Es una invitación a dejar de luchar contra la corriente y empezar a nadar con ella.
Esta idea puede sonar difícil, incluso imposible, cuando estamos en medio de un caos. Solemos pasar gran parte del día deseando que sea viernes, o que el tráfico avance, o que esa persona nos responda de una manera distinta. Vivimos en una constante resistencia a la realidad. Pero cuando dejamos de pelear con el presente, liberamos una energía enorme que antes usábamos para quejarnos. Aceptar no significa que nos guste lo que pasa, sino que reconocemos que es lo que hay, y que solo desde esa aceptación podemos empezar a transformarlo.
Imagina por un momento que estás preparando una tarde de picnic y, de repente, empieza a llover torrencialmente. Tu primer impulso podría ser la indignación, revisar el pronóstico y lamentar tu mala suerte. Pero si aplicas la sabiduría de Tolle, podrías decir: acepto esta lluvia como si yo mismo hubiera elegido un día de café y lectura bajo techo. Al cambiar la narrativa de la pérdida por la de la elección, el mal humor desaparece y aparece la calidez de un momento acogedor. La lluvia ya no es un obstáculo, sino parte de tu nueva y hermosa elección.
Aquí en DuckyHeals, siempre trato de recordar esto cuando las cosas se ponen un poco turbulentas en mi propio estanque. A veces, como BibiDuck, me siento abrumada por las pequeñas cosas, pero respirar profundo y abrazar el momento me devuelve la calma. Te invito hoy a que busques un momento de resistencia en tu vida, algo que estés intentando cambiar con ansiedad, y simplemente lo observes. Intenta decirte a ti mismo: acepto esto como si lo hubiera elegido. Nota cómo cambia tu respiración y cómo el peso en tus hombros empieza a aligerarse.
