A veces, cuando leo esta frase de T. Harv Eker, siento un pequeño cosquilleo en el corazón, una mezcla de asombro y un poquito de miedo. La idea de que nosotros somos los arquitectos de nuestro propio destino es una responsabilidad enorme, pero también es el regalo más grande que podemos recibir. Significa que no somos simples hojas flotando a la deriva en un río turbulento, sino que tenemos manos para dirigir el timón. Creer que creamos nuestra vida nos devuelve el poder que a veces, sin darnos cuenta, le entregamos al azar o a las circunstancias externas.
En el día a día, es tan fácil caer en la trampa de la mentalidad de víctima. Es esa voz interna que dice: el tráfico me arruinó el día, mi jefe no valora mi esfuerzo o la economía no me permite progresar. Cuando nos enfocamos solo en lo que nos sucede, nos convertimos en espectadores pasivos de nuestra propia existencia. Nos olvidamos de que, aunque no podemos controlar el clima ni las acciones de los demás, sí podemos controlar nuestra respuesta, nuestra actitud y las decisiones que tomamos cada mañana al despertar.
Recuerdo una vez que me sentía muy abrumada por una serie de pequeños inconvenientes que parecían una cadena de mala suerte. Me pasaba el día quejándome de cada pequeño obstáculo, sintiendo que el universo estaba en mi contra. Un día, me detuve y me pregunté: ¿qué parte de esto estoy permitiendo yo con mi propia actitud? Empecé a cambiar mi enfoque, buscando pequeñas oportunidades para actuar en lugar de solo reaccionar. No fue un cambio mágico, pero de repente, empecé a ver puertas donde antes solo veía muros. La diferencia no fue el entorno, sino la decisión de dejar de ser una víctima de las circunstancias.
Como tu amiga BibiDuck, quiero invitarte a que hoy mismo revises tus pensamientos. Cuando sientas que la vida te está pasando por encima, respira profundo y busca ese pequeño espacio donde aún tienes el control. ¿Qué pequeña acción puedes tomar hoy para empezar a construir la realidad que deseas? No necesitas cambiar el mundo entero de un golpe, solo necesitas empezar a creer que tu mano tiene el poder de moldear tu camino. Te acompaño en este proceso de redescubrir tu propio poder.
