A veces, la vida nos pone frente a situaciones que nos generan un rechazo inmediato. Sentimos esa punzada de incomodidad y nuestro primer instinto es luchar, pelear o intentar borrar ese momento de nuestra memoria. La frase de Eckhart Tolle nos invita a mirar esto desde una perspectiva diferente, recordándonos que cuando nos enfocamos toda nuestra energía en combatir algo, terminamos dándole un poder enorme. Al luchar contra una emoción o una situación, no estamos haciendo que desaparezca, sino que estamos alimentando su presencia en nuestra mente.
Imagina que estás tratando de no pensar en una mancha de café en tu camisa favorita. Cuanto más te obsesionas con la mancha, con lo fea que se ve y con lo mucho que odias que haya ocurrido, más presente se vuelve esa mancha en tu conciencia. No puedes dejar de verla porque tu resistencia es precisamente lo que mantiene tus ojos clavada en ella. Lo mismo sucede con la ansiedad, el miedo o la tristeza. Si pasamos el día entero diciendo no quiero sentir esto, lo único que logramos es convertir esa emoción en el centro de nuestro universo.
Hace poco, yo misma me sentía muy frustrada por un pequeño error que cometí en un proyecto. Pasé horas dándole vueltas, castigándome y tratando de luchar contra la culpa. Pero mientras más peleaba con ese sentimiento, más pesado se sentía en mi pecho. Fue entonces cuando decidí aplicar un poco de la sabiduría que siempre trato de compartir en DuckyHeals: en lugar de luchar, simplemente acepté que el error había ocurrido. Al dejar de resistirme, la tensión empezó a disolverse y pude enfocarme en lo que realmente importaba: aprender y seguir adelante.
La próxima vez que sientas que una emoción difícil te acecha, intenta no cerrar los puños. No necesitas ganar una batalla contra tus propios sentimientos. Intenta simplemente observar la situación con curiosidad, sin juzgarla. Al soltar la lucha, le quitas el combustible que la mantiene viva. Te invito a que hoy, cuando aparezca algo que no te guste de tu presente, respires profundo y, en lugar de resistirte, simplemente le des un espacio para estar, permitiendo que su fuerza se desvanezca por sí sola.
