A veces, cuando escucho esta frase de Lao Tzu, siento un pequeño cosquilleo de verdad en el corazón. Decir que no tenemos tiempo es, en realidad, una forma muy sutil de decir que algo no es nuestra prioridad actual. El tiempo no es un recurso que simplemente se nos escapa entre los dedos como arena, sino un espacio que nosotros mismos decidimos cómo llenar. Cuando decimos que no tenemos tiempo para un café con un amigo o para leer un libro, lo que estamos haciendo es elegir dedicar ese espacio a otras cosas, a veces a distracciones que nos dejan un vacío en el alma.
En el ajetreo de la vida moderna, nos hemos vuelto expertos en usar la falta de tiempo como un escudo para evitar responsabilidades o deseos profundos. Nos llenamos de agendas apretadas y listas de tareas interminables para sentir que somos productivos, pero al final del día, nos sentimos agotados y desconectados. La verdad es que siempre encontramos tiempo para aquello que realmente nos apasiona o nos importa. Si alguien nos llama para una emergencia, mágicamente aparece una hora extra; si hay una oferta que nos encanta, el reloj parece detenerse.
Recuerdo una vez que yo misma me sentía desbordada por mis propios pensamientos y tareas. Decía constantemente que no tenía ni un minuto para sentarme a disfrutar de un té caliente mientras miraba por la ventana. Pero un día, me di cuenta de que no era que no tuviera tiempo, sino que me daba miedo enfrentar el silencio de mi propia compañía. Decidí cambiar mi narrativa. Empecé a decir: quiero dedicar este momento a mi paz, en lugar de decir que no tengo tiempo para descansar. Ese pequeño cambio de lenguaje transformó mi relación con mis horas.
Te invito a que hoy mismo revises tus prioridades con mucha ternura. No se trata de juzgarte por lo que no has hecho, sino de ser honesta contigo misma sobre lo que realmente valoras. Si hay algo que anhelas pero siempre postergas por falta de tiempo, pregúntate si es que realmente no quieres darle el lugar que merece en tu vida. Tal vez, el primer paso para recuperar tu bienestar sea simplemente admitir tus verdaderos deseos y empezar a crear el espacio necesario para ellos.
