A veces, mirar hacia el futuro puede sentirse como intentar observar el horizonte en un día de mucha niebla. Todo parece borroso, lejano y, sobre todo, abrumador. La hermosa frase de Lao Tzu nos recuerda que no necesitamos ver el final del camino para empezar a caminar. Lo que realmente importa no es la magnitud de la distancia que nos falta recorrer, sino esa pequeña chispa de asombro que encendemos cuando decidimos dar el primer paso, permitiéndonos maravillarnos por lo que el camino tiene preparado para nosotros.
En nuestra vida cotidiana, solemos obsesionarnos con la meta. Queremos graduarnos, queremos el ascenso, queremos sanar una herida o aprender un nuevo idioma, y nos frustramos porque la meta parece estar a un millón de kilómetros de distancia. Nos olvidamos de que la magia no reside en el trofeo al final de la carrera, sino en la curiosidad con la que observamos cada piedra, cada flor y cada cambio de paisaje mientras avanzamos. El secreto está en transformar la ansiedad del destino en la maravilla del trayecto.
Recuerdo una vez que intenté aprender a pintar, algo que siempre había deseado pero que me intimidaba profundamente. Miraba un lienzo en blanco y solo veía un fracaso potencial debido a lo complejo que parecía el arte. Me sentía paralizada por la idea de no ser una maestra. Pero un día, decidí que no intentaría pintar una obra maestra, sino simplemente jugar con los colores. Empecé con un pequeño trazo azul, asombrada por cómo se mezclaba con el blanco. Ese pequeño paso, lleno de curiosidad y sin expectativas, fue el que me permitió disfrutar del proceso y, eventualmente, encontrar mi propio estilo.
Yo, como tu amiga BibiDuck, a veces también siento ese pequeño susto ante lo desconocido, pero trato de recordar que cada aventura comienza con un simple vistazo lleno de ilusión. No te presiones por tener todas las respuestas hoy. Solo necesitas un pequeño movimiento, un pequeño gesto de fe en lo que está por venir.
Hoy te invito a que pienses en ese proyecto o sueño que has estado postergando por miedo a la distancia. ¿Qué pequeño paso podrías dar hoy mismo, no para terminar la tarea, sino simplemente para explorar el camino? Regálate la oportunidad de caminar con asombro.
