🤲 Aceptación
La mala noticia es que estás cayendo por el aire, sin nada a qué aferrarte, sin paracaídas. La buena noticia es que no hay suelo.
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Aceptar la falta de suelo firme elimina el miedo a caer.

A veces, la vida nos lanza a una sensación de vacío absoluto. Esa frase de Chogyam Trungpa me llega al corazón de una manera muy profunda porque describe perfectamente esos momentos en los que sentimos que perdemos el control. La mala noticia, como dice él, es que estamos cayendo sin nada a qué aferrarnos, sin un paracaídas que nos salve de la incertidumbre. Es ese vértigo que sentimos cuando un plan falla, cuando una relación termina o cuando el futuro se vuelve borroso. Es aterrador sentir que no hay suelo firme bajo nuestros pies.

Sin embargo, la magia reside en la segunda parte de la frase: la buena noticia es que no hay suelo. Esto cambia toda la perspectiva del miedo. Si no hay suelo, no hay un impacto inevitable. No hay un final catastrófico que nos rompa, solo una caída infinita que nos invita a aprender a volar. En la vida cotidiana, solemos pasar tanto tiempo intentando construir redes de seguridad y paracaídas que nos olvidamos de que la verdadera libertad aparece cuando aceptamos que no podemos controlarlo todo. La seguridad es una ilusión, pero la capacidad de navegar el vacío es nuestra verdadera fuerza.

Recuerdo una vez que yo misma, en mis días más nublados, sentía que todo mi mundo se desmoronaba. Sentía que no tenía un plan y que el caos me iba a alcanzar. Me pasaba las horas tratando de sujetarme a viejas ideas de cómo deberían ser las cosas. Pero un día, decidí dejar de luchar contra la caída. Al soltar la necesidad de encontrar un suelo firme, empecé a notar que podía moverme de una manera nueva, más ligera y más creativa. Descubrí que cuando dejas de temer al impacto, empiezas a disfrutar del movimiento.

Espero que hoy, si te sientes en medio de esa caída, puedas respirar profundo. No busques desesperadamente un paracaídas que quizás no necesitas. Intenta, aunque sea por un momento, confiar en que este vacío no es un abismo de destrucción, sino un espacio de posibilidades infinitas. No hay nada que te rompa si no hay un suelo contra el cual chocar. Solo queda la libertad de ser.

Te invito a que hoy cierres los ojos y te preguntes: ¿qué pasaría si dejara de intentar sujetarme a lo que ya no está? Quizás, al soltar, descubras que ya sabes cómo navegar en la inmensidad.

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