“He estado absolutamente aterrorizada cada momento de mi vida y jamás dejé que eso me impidiera hacer una sola cosa que quisiera hacer”
El miedo no tiene por qué detenerte si no le das permiso
A veces, la vida nos pone frente a retos que nos hacen sentir pequeñitos, como si estuviéramos intentando saltar una montaña sin tener las herramientas necesarias. La frase de Pablo Picasso nos recuerda que ese sentimiento de incapacidad no es una señal para detenernos, sino una invitación a crecer. Hacer aquello que no sabemos hacer no es un error ni una falta de talento, es precisamente el proceso de aprendizaje más puro que existe. Es aceptar que la incomodidad es el ingrediente principal de nuestra evolución.
En nuestro día a día, solemos evitar las tareas que nos intimidan por miedo al fracaso o al qué dirán. Nos quedamos en nuestra zona de confort, donde todo es seguro pero nada nuevo florece. Sin embargo, la verdadera magia ocurre cuando nos atrevemos a ser principiantes otra vez. Cuando decides aprender un nuevo idioma, intentar un deporte complejo o incluso manejar una situación emocional difícil, estás practicando el arte de expandir tus propios límites.
Recuerdo una vez que yo misma me sentía muy abrumada intentando aprender algo nuevo, algo que me hacía sentir muy torpe y fuera de lugar. Me miraba al espejo y solo veía mis errores. Pero luego comprendí que cada tropiezo era en realidad una lección disfrazada de dificultad. Al igual que cuando intentas seguir una receta nueva y algo no sale como esperabas, lo que realmente estás construyendo es la habilidad de persistir y la sabiduría para ajustar el camino.
No necesitas tener todas las respuestas desde el primer segundo. La maestría no nace de la perfección instantánea, sino de la valentía de intentarlo sabiendo que hoy no puedes, pero que mañana serás un poco más capaz gracias a este esfuerzo. Cada vez que dices sí a un desafío que te asusta, estás dándole una oportunidad a tu versión más fuerte de manifestarse.
Hoy te invito a que pienses en esa actividad o situación que has estado postergando por miedo a no ser capaz. ¿Qué pasaría si te permitieras fallar con la intención de aprender? No busques la perfección, busca la experiencia. Atrévete a dar ese primer paso torpe, porque ahí, justo en medio de la incertidumbre, es donde realmente empiezas a descubrir de lo que eres capaz.
