A veces, la vida nos pone frente a un espejo que no solo refleja nuestro rostro, sino también nuestros miedos más profundos. Esa frase de Abraham Maslow nos recuerda que cada segundo es una pequeña encrucijada. Tenemos la oportunidad de estirarnos, de aprender algo nuevo y de florecer, o la opción de encogernos, de buscar el refugio de lo conocido y quedarnos donde nada nos duela, pero donde tampoco nada cambie. Crecer asusta porque implica dejar atrás una versión de nosotros mismos que ya no nos sirve, y eso puede sentirse muy solitario.
En el día a día, estas decisiones no siempre son gigantescas o dramáticas. A menudo se esconden en las cosas pequeñas, como decidir hablar con honestidad en una conversación difícil o intentar un nuevo pasatiempo que nos intimida. La seguridad es como una manta cálida en un día de invierno; es reconfortante y nos protege del frío, pero si nos quedamos envueltos en ella demasiado tiempo, dejamos de sentir el sol y perdemos la capacidad de experimentar la vida en toda su intensidad.
Recuerdo una vez que yo misma me sentía muy pequeña ante un nuevo proyecto de escritura. Tenía miedo de que mis palabras no fueran lo suficientemente buenas y mi instinto era cerrar la computadora y volver a lo que ya dominaba, a mi zona de confort donde nadie podía juzgarme. Pero me di cuenta de que si no daba ese paso hacia la incertidumbre, mi jardín interior se quedaría estancado. Al igual que un patito que debe aprender a nadar en aguas más profundas para descubrir nuevos horizontes, tuve que aceptar que la incomodidad es el precio de la expansión.
No te pido que des saltos al vacío sin red, pero te invito a observar tus propios pasos. Cuando sientas ese impulso de retroceder hacia lo seguro solo por miedo al error, detente un momento y respira. Pregúntate si ese lugar seguro te está nutriendo o si solo te está manteniendo estática. La próxima vez que sientas ese pequeño escalofrío de nervios ante un reto, intenta verlo como una señal de que estás a punto de crecer. Solo un pasito hacia adelante es suficiente para empezar a cambiar tu paisaje.
