Lao Tzu revela que la falta de tiempo es falta de voluntad.
A veces, nos perdemos en el laberinto de nuestras propias agendas, sintiendo que el reloj es un enemigo que nos persigue sin descanso. La frase de Lao Tzu nos invita a detenernos y mirar de frente una verdad que suele incomodarnos: el tiempo no es solo algo que pasa, sino algo que nosotros mismos moldeamos con nuestras decisiones. Decir que no tenemos tiempo es, en el fondo, una forma suave de decir que algo no es nuestra prioridad en este momento. Es una reflexión profunda que nos quita la excusa de la falta de minutos y nos devuelve la responsabilidad de nuestras elecciones.
En el día a día, es muy fácil caer en la trampa de la ocupación constante. Nos llenamos de tareas pequeñas, de notificaciones y de compromisos que nos dejan exhaustos, y luego nos lamentamos porque no pudimos llamar a un ser querido o leer ese libro que tanto nos ilusionaba. Nos convencemos de que el día simplemente se nos escapó entre los dedos, cuando en realidad, hemos estado eligiendo llenar esos espacios con distracciones que no alimentan nuestro alma. La falta de tiempo suele ser, en realidad, una falta de intención.
Recuerdo una vez que yo misma me sentía desbordada por mis propios pensamientos y tareas. Decía constantemente que no tenía ni un segundo para descansar o para disfrutar de un pequeño paseo bajo el sol. Un día, me di cuenta de que siempre encontraba tiempo para revisar redes sociales o para preocuparme por cosas que no podía controlar. Me di cuenta de que no era que el tiempo me faltara, sino que no quería dedicarle ese espacio a lo que realmente me importaba. Fue un momento de claridad muy necesario para reordenar mis prioridades.
Al cambiar nuestra perspectiva, empezamos a ver que el tiempo es una herramienta de creación. Si decidimos que la gratitud, el descanso o el aprendizaje son importantes, simplemente empezamos a construir el espacio para ellos. No se trata de hacer más cosas, sino de hacer las cosas correctas con la intención presente. Cuando dejamos de usar el tiempo como una excusa, empezamos a usarlo como un regalo.
Hoy te invito a que revises tu lista de prioridades con mucha ternura. Pregúntate con honestidad: ¿qué es aquello a lo que dices que no tienes tiempo, pero que en realidad te encantaría cultivar? Quizás hoy sea el día perfecto para empezar a crear ese espacio que tanto has estado esperando.
