A veces, la vida nos presenta montañas tan altas que nos quedamos paralizados justo al pie de la pendiente. Miramos hacia la cima y la distancia parece tan abrumadora que ni siquiera nos atrevemos a dar el primer paso. La hermosa frase de San Francisco de Asís nos invita a cambiar esa perspectiva radicalmente. Nos dice que el secreto no está en conquistar la cima de un salto, sino en concentrarnos en lo que tenemos justo frente a nosotros, en lo que es urgente y necesario hoy mismo.
En nuestro día a día, solemos cometer el error de querer resolver todos nuestros problemas futuros de una sola vez. Queremos sanar una herida emocional, mejorar nuestra economía y transformar nuestra carrera profesional en un solo lunes por la mañana. Esa ambición, aunque nace de un buen deseo, suele convertirse en una carga que nos agota antes de empezar. La clave está en dividir esa gran incertidumbre en pequeñas tareas manejables, en lo que es posible hacer con las herramientas que tenemos en este preciso instante.
Recuerdo una vez que me sentía completamente perdida, como si estuviera en medio de una tormenta de nieve donde no podía ver ni mis propias patas. Tenía un proyecto enorme que me causaba mucha ansiedad y sentía que era incapaz de lograrlo. En lugar de pensar en el resultado final, decidí que mi única misión era organizar mi escritorio y escribir tres líneas. Luego, mi única misión fue investigar un pequeño detalle. Poco a poco, sin darme cuenta, esos pequeños pasos posibles se fueron sumando y, de repente, me encontré habiendo completado algo que ayer me parecía una locura imposible.
Cuando nos permitimos enfocarnos en lo necesario, liberamos la presión de la perfección y permitimos que la magia del progreso ocurra. Lo imposible no es un muro infranqueable, sino simplemente una suma de pequeñas cosas bien hechas. Así que, si hoy te sientes abrumado, te invito a que respires profundo y te preguntes: ¿cuál es la pequeña acción necesaria que puedo realizar ahora mismo? No necesitas ver toda la escalera, solo necesitas subir el primer peldaño.
