A veces, la vida nos presenta momentos tan difíciles que, casi sin darnos cuenta, empezamos a construir muros alrededor de nuestro corazón. Es una forma de protección, una armadura que nos ponemos para que nada más nos lastime. Sin embargo, la hermosa frase de Stephen Levine nos recuerda que sanar no se trata de derribar esos muros con fuerza o con juicio, sino de entrar en esos rincones oscuros de nuestra alma con mucha ternura, mucha compasión y, sobre todo, con una conciencia plena de lo que estamos sintiendo.
Sanar requiere que miremos de frente a esas heridas que preferiríamos ignorar. No podemos curar lo que nos negamos a ver. Cuando hablamos de entrar con misericordia, nos referimos a tratarnos con la misma dulzura con la que trataríamos a un pequeño polluelo que acaba de caer de su nido. No se trata de criticar nuestras debilidades, sino de abrazar nuestra humanidad, reconociendo que cada cierre en nuestro corazón fue, en algún momento, un intento de sobrevivir a un dolor demasiado grande.
Recuerdo una vez que yo misma me sentía muy cerrada, como si hubiera olvidado cómo sentir alegría. Me sentía rígida y distante, como si tuviera una capa de hielo cubriendo mis emociones. En lugar de intentar romper el hielo a golpes, decidí simplemente sentarme con mi tristeza, preguntarle qué necesitaba y escuchar su historia sin juzgarla. Poco a poco, con esa presencia suave y consciente, el hielo empezó a derretirse. Fue un proceso lento, pero la calidez de la aceptación fue lo que finalmente permitió que mi corazón volviera a latir con libertad.
Todos tenemos esos espacios internos que hemos dejado bajo llave. Quizás es un miedo al rechazo, un rencor antiguo o una tristeza que no hemos llorado. Te invito hoy a que no huyas de esos lugares. No necesitas tener todas las respuestas ni estar listo para una transformación total. Solo necesitas la intención de observar tus sombras con amabilidad. ¿Qué parte de tu corazón ha estado esperando que vuelvas a visitarlo con amor? Empieza por ahí, con un pequeño suspiro de perdón hacia ti mismo.
