El amor es la forma más verdadera de riqueza. Si tienes amor, lo tienes todo. Atesora tus riquezas.
A veces, cuando miramos a nuestro alrededor, nos dejamos llevar por la idea de que el éxito se mide por lo que podemos acumular en nuestras manos o en nuestras cuentas bancarias. Vivimos en un mundo que nos susurra constantemente que nos falta algo, que necesitamos un coche más nuevo, una casa más grande o más reconocimiento social. Sin embargo, la hermosa frase de Oscar Wilde nos invita a detenernos y replantearnos nuestra propia definición de riqueza. Nos sugiere que existe una forma de fortuna que no se puede guardar en una caja fuerte, sino que se lleva grabada en el alma: la fortuna de ser amados.
Sentirse amado es poseer un tesoro que no se devalúa con la inflación ni se pierde con el paso del tiempo. Cuando alguien nos quiere, nos brinda una seguridad emocional que nos permite enfrentar las tormentas de la vida con una fuerza que no sabíamos que teníamos. Ese amor nos da un sentido de pertenencia, un lugar seguro al cual regresar cuando el mundo exterior se vuelve demasiado ruidoso o frío. En ese sentido, la verdadera pobreza no es la falta de bienes materiales, sino el vacío de no tener un corazón al cual llamar hogar.
Recuerdo una vez que me sentía muy pequeña y abrumada por mis propios errores, como si no tuviera nada valioso que ofrecer al mundo. Estaba sumida en esa sensación de escasez emocional, pensando que mi valor dependía de mis logros. Pero entonces, un abrazo sincero de un amigo y una charla llena de ternura me recordaron que, a pesar de mis dudas, yo era digna de afecto. En ese momento, rodeada de esa calidez, me sentí la persona más rica de la tierra. No necesitaba nada más que esa conexión para sentir que mi vida estaba completa.
Por eso, hoy quiero invitarte a que hagas un pequeño inventario de tu corazón. No cuentes las cosas que te faltan, sino las manos que han sostenido las tuyas y los ojos que te miran con cariño. Si tienes a alguien con quien compartir una risa o un silencio, ya eres una persona inmensamente afortunada. Te animo a que hoy mismo le digas a esa persona especial cuánto la valoras, para que ambos puedan celebrar la inmensa riqueza que ya poseen.
