💊 Sanación
Para sanar primero debemos reconocer la herida y darle toda nuestra atención compasiva
Includes AI-generated commentary
Bibiduck healing duck illustration

Thich Nhat Hanh nos enseña que reconocer la herida con compasión es el primer paso para sanar

A veces, intentamos correr tan rápido para alejarnos del dolor que terminamos tropezando con él una y otra vez. Esta hermosa frase de Thich Nhat Hanh nos recuerda que la verdadera sanación no ocurre cuando ignoramos lo que nos duele, sino cuando nos detenemos, miramos la herida a los ojos y le permitimos existir. No se trata de ser débiles, sino de tener la valentía de reconocer nuestra propia vulnerabilidad con una ternura infinita.

En el día a día, solemos usar distracciones como escudos. Nos llenamos de trabajo, de redes sociales o de tareas domésticas para no escuchar ese nudo en el estómago o esa tristeza que aparece sin avisar. Creemos que si no le ponemos nombre al malestar, este dejará de existir. Pero la verdad es que las emociones no heridas se quedan guardadas en nuestro cuerpo, esperando un momento de silencio para ser escuchadas, a menudo manifestándose como cansancio o ansiedad.

Recuerdo una tarde en la que yo misma me sentía abrumada por una pequeña decepción que había intentado minimizar diciendo que no era para tanto. Estaba cocinando algo sencillo cuando, de repente, sentí una presión en el pecho. En lugar de seguir con mis tareas, decidí sentarme en el suelo de la cocina, respirar profundo y simplemente decirme: está bien sentirse triste por esto. Al darle mi atención completa y sin juicios, esa presión empezó a suavizarse. Fue como si, al reconocer la heríamos, le permitiera finalmente empezar a cerrar.

Sanar requiere paciencia y, sobre todo, mucha compasión hacia nosotros mismos. No podemos exigirle a una herida que cierre si no le hemos dedicado ni un segundo de cuidado. Trátate con la misma dulzura con la que tratarías a un pequeño polluelo que ha caído de su nido; no lo regañarías por estar herido, simplemente lo envolverías en calor y lo cuidarías.

Hoy te invito a que busques un momento de quietud. No para resolver nada, sino simplemente para observar. ¿Hay alguna parte de ti que esté pidiendo ser vista? Regálale un suspiro, un abrazo o una palabra amable. Reconocer tu dolor es el primer paso para dejar que la luz vuelva a entrar en tu corazón.

healing
El contenido recomendado aparecerá en breve
Solo sugerencias que encajan con tu lectura.