A veces, nuestra mente se convierte en un lugar un poco ruidoso y complicado, ¿verdad? Nos quedamos atrapados en un bucle infinito repasando ese error que cometimos en el trabajo o esa palabra hiriente que dijimos sin pensar. La frase de Denis Waitley nos invita a hacer una pausa necesaria para cambiar el enfoque. Nos sugiere que la verdadera autoestima no nace de la ausencia de errores, sino de nuestra capacidad para elegir dónde ponemos nuestra atención, decidiendo honrar nuestros logros en lugar de castigarnos por nuestras caídas.
En el día a día, es muy fácil caer en la trampa de la autocrítica. Podemos pasar horas lamentando un proyecto que no salió como queríamos, pero olvidamos por completo todas las veces que logramos resolver problemas difíciles o que ayudamos a un compañero. Vivimos como si nuestra historia fuera solo una lista de pendientes fallidos, ignorando que cada pequeño éxito es un ladrillo sólido que construye nuestra confianza. Olvidar los negativos no significa ignorar la realidad, sino dejar de darles el poder de definir quiénes somos.
Recuerdo una vez que yo misma me sentía muy pequeña. Estaba intentando aprender algo nuevo y, tras varios intentos fallidos, sentía que no era capaz de nada. Me sentía como un patito perdido en una tormenta de dudas. Pero entonces, decidí hacer un ejercicio: escribí tres cosas, por mínimas que fueran, que sí había logrado ese día. Al principio me costó mucho, pero poco a poco, al concentrarme en esas pequeñas victorias, la tormenta en mi mente empezó a calmarse. Empecé a ver que mis errores eran solo nubes pasajeras, pero mis capacidades eran el suelo firme sobre el que caminaba.
Te invito a que hoy mismo hagas este pequeño cambio de perspectiva. No te pido que ignores tus lecciones, pero sí que dejes de darles el protagonismo absoluto. Al final del día, antes de cerrar los ojos, intenta buscar un momento para agradecerte por algo que hayas hecho bien. Puede ser algo tan simple como haber sido amable con alguien o haber terminado una tarea pendiente. Al alimentar tu mente con tus éxitos, estarás cultivando un jardín de amor propio donde la confianza pueda florecer con fuerza.
