“No empiezas escribiendo cosas buenas; empiezas escribiendo cosas malas.”
Butler normaliza los comienzos imperfectos como parte natural del proceso creativo.
A veces, nos quedamos paralizados frente a una página en blanco o un proyecto nuevo porque sentimos que lo que estamos haciendo no tiene la belleza o la perfección que soñamos. La frase de Octavia Butler es como un abrazo cálido para esos momentos de duda. Nos recuerda que la maestría no es un punto de partida, sino un destino al que se llega a través de muchos intentos fallidos, borradores desordenados y palabras que no encajan. No se trata de ser brillantes desde el primer segundo, sino de tener la valentía de ser mediocres al principio para poder ser extraordinarios después.
En nuestra vida cotidiana, esto sucede mucho más allá de la escritura. Lo vemos cuando intentamos aprender un nuevo idioma y solo logramos pronunciar palabras extrañas, o cuando empezamos en el gimnasio y nos sentimos torpes con cada movimiento. Nos frustramos porque comparamos nuestro primer capítulo con el libro terminado de alguien más. Olvidamos que cada experto que admiramos tuvo un día de principiante lleno de errores, de dudas y de cosas que simplemente no salieron bien a la primera.
Recuerdo una vez que intenté preparar un pastel muy especial para un amigo. Tenía la idea de que saldría perfecto, digno de una revista, pero el resultado fue un desastre pegajoso y sin sabor. Me sentí muy desanimada y quise rendirme de inmediato. Sin embargo, me detuve a pensar en lo que siempre les digo en mi rincón de DuckyHeals: cada error es una semilla de aprendizaje. Empecé a practicar poco a poco, aceptando que mis primeros pasteles serían malos, y con el tiempo, ese proceso de aceptar el error me permitió disfrutar de la cocina sin la presión de la perfección.
Por eso, hoy quiero invitarte a que te des permiso de fallar. No te castigues si tu primer intento no es una obra de arte. Lo importante es que sigas poniendo tus ideas, tus manos y tu corazón en lo que haces. La magia no está en la perfección instantánea, sino en la persistencia de seguir escribiendo, cocinando, creando o intentándolo, incluso cuando el resultado es algo que no te encanta. ¿Qué es aquello que has estado evitando empezar por miedo a no hacerlo bien? Quizás hoy sea el día perfecto para permitirte escribir algo malo y simplemente empezar.
