A veces pensamos que ser valiente significa enfrentar grandes peligros o hacer actos heroicos que aparecen en las películas. Sin embargo, esta frase de Rollo May nos invita a mirar hacia adentro y descubrir una verdad mucho más sutil pero profunda. El verdadero miedo no es el que nos hace temblar las piernas, sino el que nos hace callar cuando deberíamos hablar, o el que nos empuja a encajar en un molde que no nos pertenece simplemente para evitar el juicio de los demás. La verdadera falta de valor reside en perder nuestra esencia para seguir la corriente y en cerrar nuestro corazón a la necesidad del otro.
En nuestro día a día, la conformidad se disfraza de comodidad. Es muy fácil seguir la opinión de la mayoría en una reunión de trabajo, o ignorar una injusticia pequeña en la calle para no sentirnos incómodos. Nos refugiamos en lo que es aceptable y seguro, dejando de lado nuestra brújula moral. Pero cuando dejamos de ser nosotros mismos y, peor aún, cuando dejamos de sentir empatía por quienes sufren a nuestro lado, estamos renunciando a nuestra valentía más pura. La ausencia de compasión es, en realidad, una forma de escondernos tras un muro de indiferencia.
Recuerdo una vez que estaba observando a un grupo de amigos discutiendo sobre alguien que no estaba presente. Todos se unieron a las críticas, riendo para no ser el blanco de la burla. Yo sentía ese nudo en el estómago, esa pequeña voz que me decía que lo que hacíamos estaba mal, pero el deseo de encajar era tan fuerte que casi me quedo callada. Al final, decidí decir algo pequeño pero firme, defendiendo la dignidad de esa persona. No fue un acto de gran heroísmo, pero fue un acto de coraje porque rompí la conformidad y elegí la compasión por encima de la aprobación social. Ese pequeño movimiento me hizo sentir más viva y auténtica que si me hubiera quedado en silencio.
Como tu amiga BibiDuck, quiero recordarte que no necesitas cambiar el mundo de la noche a la mañana, pero sí puedes empezar por no permitir que la corriente te arrastre hacia la indiferencia. La próxima vez que sientas la presión de encajar a costa de tus valores, respira profundo y recuerda que tu verdadera fuerza reside en tu capacidad de sentir y de actuar con bondad, incluso cuando sea incómodo. Te invito a que hoy busques un pequeño momento para ser fiel a ti mismo y para extender una mano de comprensión hacia alguien que lo necesite. Ese es el verdadero camino de la valentía.
