A veces, cuando el mundo se siente demasiado ruidoso o caótico, nos detenemos a pensar en lo que realmente nos falta. Nos preocupamos por el tiempo, por el dinero o por alcanzar metas que parecen estar siempre un paso más allá de nuestro alcance. Pero las palabras de Henry Miller nos invitan a mirar hacia otro lado, hacia ese vacío que no se llena con posesiones, sino con la calidez de un abrazo o una palabra amable. Él nos dice que el amor es la única cosa de la que nunca tenemos suficiente y, lo más importante, la única que nunca damos en cantidad suficiente. Es una verdad que sacude el corazón porque nos recuerda que nuestra mayor carencia es, en realidad, nuestra mayor oportunidad de crecimiento.
En el día a día, es tan fácil caer en la rutina de la indiferencia. Caminamos por la calle con la mirada fija en nuestros teléfonos, ignorando la sonrisa de un vecino o el cansancio en los ojos de un compañero de trabajo. Nos volvemos expertos en ahorrar energía, pero nos olvidamos de que el amor no es un recurso que se agota, sino una llama que crece cuanto más la compartimos. A menudo, guardamos nuestros mejores sentimientos para un momento especial que nunca llega, sin darnos cuenta de que la vida está sucediendo justo ahora, en esos pequeños gestos que decidimos omitir por prisa o por miedo a la vulnerabilidad.
Recuerdo una tarde en la que me sentía especialmente agotada, como si mi batería emocional estuviera en cero. Estaba sentada en un parque, observando a la gente pasar, sintiéndome un poco desconectada de todo. De repente, vi a una persona mayor sentada en un banco cercano, compartiendo un trozo de pan con los pájaros de una manera tan tierna y dedicada que no pude evitar sonreír. Ese pequeño acto de cuidado, sin esperar nada a cambio, me recordó que dar amor puede ser tan sencillo como prestar atención. En ese momento, yo también decidí dar un poco de ese amor al regalarle una sonrisa amable al anciano. Fue un intercambio minúsculo, pero me hizo sentir que mi propio vacío se llenaba un poquito.
Como tu amiga BibiDuck, quiero invitarte a que hoy no guardes nada para después. No esperes a tener el regalo perfecto o las palabras más elocuentes para demostrar tu afecto. El amor se cultiva en la sencillez de un mensaje inesperado, en la escucha activa cuando alguien nos cuenta su día o en un simple gesto de paciencia hacia nosotros mismos. No te preocupes por si es suficiente, porque el amor es la única medida que siempre nos pide más. Hoy, intenta dar un poquito más de lo que crees necesario, y observa cómo tu propio mundo empieza a brillar con una luz diferente.
