A veces pasamos la vida entera buscando fuera de nosotros aquello que ya reside en nuestro interior. La frase de Henry Miller nos recuerda que la creatividad no es una asignatura que se pueda aprender en un libro de texto o una técnica que alguien pueda implantar en nuestra mente mediante instrucciones. Es, en esencia, un instinto, una chispa salvaje que late en nuestro pecho y que espera pacientemente a ser reconocida. Aunque el miedo o la rutina puedan intentar apagar esa llama, la esencia misma de lo que somos no puede ser enseñada, solo descubierta.
En nuestro día a día, solemos cometer el error de pensar que para ser creativos necesitamos herramientas costosas o un talento especial que otros poseen. Miramos a los artistas o a los grandes pensadores con una mezcla de admiración y envidia, creyendo que ellos tienen un secreto que a nosotros nos falta. Pero la verdadera creatividad se manifiesta en las cosas más pequeñas: en la forma en que cocinas una receta nueva, en cómo organizas tu jardín o en la manera en que encuentras palabras de consuelo para un amigo. No es algo que se adquiere, es algo que se libera cuando nos permitimos ser auténticos.
Recuerdo una vez que me sentía muy bloqueada, como si mi propia chispa se hubiera evaporado bajo el peso de las responsabilidades. Intenté leer todos los manuales de escritura y seguir todos los consejos de productividad que encontré, pero nada funcionaba. Me sentía vacía. Fue solo cuando dejé de buscar la técnica y me permití simplemente observar la lluvia caer, sin juzgarme, cuando sentí que esa pequeña voz interna volvía a susurrarme ideas. No aprendí nada nuevo ese día, simplemente permití que lo que ya estaba en mí encontrara un camino de salida.
Como tu amiga BibiDuck, quiero decirte que no necesitas buscar maestros externos para encontrar tu magia. No necesitas permiso de nadie para explorar ese instinto que te hace único. A veces, el mayor acto de valentía es simplemente hacer silencio para poder escuchar lo que tu propio corazón tiene que decirte. La creatividad ya está ahí, esperando que te des cuenta de su presencia.
Hoy te invito a que dejes de buscar afuera. Tómate un momento de calma, cierra los ojos y pregúntate qué es aquello que te hace sentir vivo, sin importar lo pequeño que parezca. ¿Qué parte de ti está esperando ser descubierta?
