A veces, la mayor parte de nuestro esfuerzo no se nota en grandes explosiones de energía, sino en la quietud de permanecer presentes. La frase de Marina Abramovic nos invita a reflexionar sobre ese vacío que parece no tener movimiento, pero que en realidad es un espacio de una intensidad abrumadora. Hacer algo que se siente como no hacer nada requiere una disciplina emocional inmensa, porque nos obliga a enfrentar el silencio, la espera y la falta de resultados inmediatos que tanto nos suelen angustiar en este mundo tan acelerado.
En nuestra vida cotidiana, esto sucede mucho más de lo que imaginamos. Vivimos obsesionados con la productividad, con tachar tareas de una lista y con ver frutos tangibles de nuestro trabajo. Sin embargo, hay momentos donde lo más valioso que podemos hacer es simplemente sostener el espacio, escuchar sin interrumpir o permitir que una idea repose sin forzarla. Esa sensación de estar estancados, cuando en realidad estamos cultivando algo profundo en nuestro interior, es una de las pruebas más difíciles para nuestra paciencia y nuestra fe en el proceso.
Recuerdo una vez que estaba intentando escribir algo muy especial y me sentía completamente bloqueada. Pasaba horas frente a la hoja en blanco, sintiendo que no estaba haciendo nada, que mi mente era un desierto. Me sentía culpable por no estar produciendo, por ese vacío que parecía no llevar a ninguna parte. Pero entonces comprendí que ese silencio no era ausencia de creación, sino el terreno donde la semilla estaba empezando a germinar. Estaba haciendo lo más difícil: permitir que el vacío existiera sin intentar llenarlo con ruido o ansiedad.
Como tu pequeña amiga BibiDuck, quiero decirte que no siempre necesitas grandes gestos para estar avanzando. A veces, el acto de simplemente resistir, de mantener la calma en medio de la nada, es la obra de arte más grande que puedes realizar. No te castigues si hoy sientes que tu progreso es invisible. La quietud también es una forma de movimiento hacia adentro.
Hoy te invito a que mires esos momentos de tu vida que parecen vacíos y trates de verlos con otros ojos. ¿Qué pasaría si en lugar de luchar contra la inacción, intentaras abrazar esa pausa con ternura? Tal vez, en ese espacio que hoy sientes como nada, se esté gestando tu próxima gran verdad.
