A veces me quedo mirando las ventanas de mi pequeña casita cuando el sol comienza a ocultarse, y no puedo evitar pensar en las palabras de Elisabeth Kubler-Ross. Ella decía que las personas somos como vitrales: brillamos y destellamos cuando el sol nos ilumina, pero nuestra verdadera belleza solo se revela en la oscuridad si poseemos una luz propia. Es una imagen tan poderosa y, a la vez, tan vulnerable. Nos encanta mostrar nuestra versión más radiante, esa que sonríe y brilla en los días de fiesta, pero es en los momentos de sombra donde realmente descubrimos quiénes somos de verdad.
En la vida cotidiana, esto se traduce en esos días grises donde parece que nada sale bien. Todos hemos pasado por temporadas de oscuridad, ya sea por una pérdida, un fracaso o simplemente un cansancio del alma que nos hace sentir apagados. Es fácil pensar que, si no estamos brillando para los demás, no tenemos valor. Pero la magia no está en la luz externa que nos llega, sino en esa pequeña chispa que guardamos en el pecho, esa capacidad de seguir siendo bondadosos y resilientes incluso cuando el mundo parece haberse quedado sin colores.
Recuerdo una vez que yo misma me sentía muy triste, como si una nube gris me cubriera por completo. No tenía ganas de interactuar con nadie y sentía que mi brillo se había esfumado. Sin embargo, en medio de esa quietud, descubrí una fuerza que no conocía: la capacidad de abrazarme a mí misma, de ser paciente con mi propio proceso y de encontrar consuelo en las pequeñas cosas, como el calor de una taza de té. Esa era mi luz interior intentando encenderse de nuevo, recordándome que mi esencia no dependía de que el sol estuviera afuera, sino de mi voluntad de seguir brillando desde adentro.
Cada uno de nosotros tiene un diseño único, lleno de colores y texturas que solo se aprecian plenamente cuando atravesamos la noche. No temas a tus momentos de oscuridad, porque son precisamente ellos los que te invitan a buscar tu propia fuente de luz. Te invito hoy a que te preguntes, con mucha ternura: ¿qué puedo hacer para alimentar esa pequeña llama que vive en mi interior? No necesitas iluminar el mundo entero, solo necesitas mantener tu propia luz encendida para guiar tu camino.
