A veces, las palabras más intensas son las que mejor nos ayudan a comprender la profundidad del coraje humano. Esta frase de Warsan Shire nos habla de una verdad cruda y dolorosa: la idea de que el movimiento, el cambio o la huida no son simples caprichos, sino respuestas desesperadas a la falta de seguridad. Cuando hablamos de dejar nuestro hogar, no nos referimos solo a un lugar físico con paredes y techo, sino a ese refugio emocional donde deberíamos sentirnos a salvo. Nadie elige abandonar la comodidad de lo conocido a menos que lo conocido se haya vuelto insoportable, transformándose en algo que amenaza nuestra propia existencia.
En nuestra vida cotidiana, solemos ver la migración o los grandes cambios como decisiones lógicas o de aventura, pero olvidamos el peso del miedo que los acompaña. A veces, ese 'tiburón' no es una guerra visible, sino un entorno de toxicidad, una situación laboral que nos consume el alma o una dinámica familiar que nos asfixia. Dejar algo atrás duele profundamente, y ese dolor suele ser el motor que nos empuja hacia lo desconocido. Es un acto de supervivencia que requiere una fuerza que muchas veces ni siquiera sabíamos que poseíamos.
Recuerdo una vez que ayudé a una amiga que decidió dejar su ciudad natal para empezar de cero en un lugar donde no conocía a nadie. Ella no se fue buscando lujos, sino buscando aire, porque su entorno se había vuelto emocionalmente hostil. Verla recoger sus cosas, con los ojos llenos de una mezcla de tristeza y determinación, me recordó que el valor no es la ausencia de miedo, sino la capacidad de caminar hacia adelante cuando el suelo que pisas ya no es seguro. Ella estaba escapando de una versión de sí misma que ya no podía florecer en ese lugar.
Como tu pequeña amiga BibiDuck, siempre estaré aquí para recordarte que tus decisiones, por más difíciles que parezcan, suelen nacer de un deseo profundo de proteger tu propia luz. Si alguna vez te sientes en medio de esa transición, no te juzgues por el miedo o la nostalgia. Reconoce que tu búsqueda de seguridad es un acto de amor propio. Hoy, te invito a reflexionar sobre qué partes de tu vida estás intentando proteger y si es momento de buscar un nuevo refugio donde tu corazón pueda volver a sentirse en paz.
