“La utopía está en el horizonte; camino dos pasos y se aleja dos pasos. ¿Para qué sirve? Para caminar.”
La utopía nos impulsa a caminar, aunque nunca la alcancemos.
A veces, la vida se siente como un invierno interminable. Hay días en los que las nubes parecen no despejarse nunca, el frío de la duda se cuela en nuestros huesos y sentimos que nuestra alegría se ha quedado congelada bajo una capa de hielo. La hermosa frase de Albert Camus nos recuerda que, incluso en esos momentos de mayor oscuridad y soledad, existe una fuerza latente dentro de nosotros. No es algo que debamos buscar afuera, en el reconocimiento de otros o en circunstancias perfectas, sino algo que ya reside en nuestro propio núcleo, esperando el momento de florecer.
En el día a día, este invierno puede manifestarse de muchas formas: una pérdida inesperada, un error en el trabajo que nos hace sentir incapaces, o simplemente esa sensación de vacío que aparece sin previo aviso. Es fácil creer que nuestra esencia es el frío que nos rodea, pero la verdad es que somos mucho más resilientes de lo que imaginamos. Ese verano invencible es nuestra capacidad de levantarnos, nuestra chisras de esperanza y esa pequeña voz interna que nos dice que, a pesar de todo, podemos volver a empezar.
Recuerdo una vez que yo misma me sentía muy abrumada, como si todas mis luces se hubieran apagado de repente. Me sentía pequeña y sin fuerzas, rodeada de una tormenta de preocupaciones que no me dejaban respirar. Sin embargo, en medio de ese silencio gris, encontré un pequeño rayo de luz en algo tan simple como el calor de una taza de té y la voluntad de seguir intentándolo. Fue ahí cuando comprendí que mi calor interno no dependía de que el clima exterior fuera perfecto, sino de mi decisión de no rendirme ante la nieve.
Te invito hoy a que cierres los ojos por un momento y busques ese calorcito dentro de ti. No importa qué tan fuerte sople el viento afuera o qué tan frío sea el panorama que estés enfrentando ahora mismo. Tienes un sol interno que nadie puede apagar si tú no lo permites. ¿Qué pequeña semilla de luz puedes empezar a regar hoy para que tu propio verano comience a despertar?
