A veces, la mente puede ser nuestro lugar más complicado. Esa frase de Huang Po nos recuerda que nuestra propia mente tiene la capacidad de construir abismos, creando dudas, miedos y preocupaciones que parecen no tener fondo. Esos abismos son esos pensamientos intrusivos que nos dicen que no somos suficientes o que el futuro es demasiado incierto para ser enfrentado. La mente analiza, fragmenta y, a menudo, nos separa de nuestra propia paz, creando una distancia enorme entre lo que somos y lo que sentimos que deberíamos ser.
Sin embargo, lo más hermoso de estas palabras es la segunda parte: los corazones cruzan ese abismo. Mientras la mente se pierde en la lógica del miedo, el corazón posee una sabiduría distinta, una que no necesita entenderlo todo para seguir adelante. El corazón es nuestra conexión con la intuición, con la compasión y con la capacidad de sentir amor incluso en medio de la tormenta. Cruzar el abismo no significa que el vacío haya desaparecido, sino que decidimos confiar en nuestro pulso, en nuestra esencia, por encima de nuestros pensamientos más oscuros.
Recuerdo una vez que me sentía muy abrumada por una serie de cambios en mi vida. Mi mente no dejaba de dibujar escenarios catastróficos, como si estuviera construyendo un precipicio sin fin frente a mí. Me sentía atrapada en una lógica de ansiedad que no me dejaba respirar. Pero un día, decidí dejar de intentar resolver el problema con pensamientos y simplemente me permití sentir. Me senté a observar la naturaleza, a escuchar mi propia respiración y a conectar con la gratitud por las pequeñas cosas. En ese silencio, el miedo seguía ahí, pero mi corazón ya no tenía miedo de saltar. Empecé a caminar de nuevo, no porque el abismo se hubiera cerrado, sino porque mi corazón me dio el valor para avanzar sobre él.
Como tu amiga BibiDuck, quiero decirte que no tienes que luchar contra cada pensamiento que cruza tu cabeza. No intentes cerrar el abismo a la fuerza, porque la mente es experta en crear nuevos agujeros. En lugar de eso, intenta cultivar la confianza en tu corazón. Cuando sientas que la duda te separa de tu alegría, busca refugio en lo que te hace sentir vivo, en lo que te hace sentir cálido y seguro.
Hoy te invito a que, cuando sientas que tu mente está creando un vacío, te detengas un momento. No busques respuestas lógicas inmediatas. Simplemente pon una mano en tu pecho, siente tu latido y pregúntate qué necesita tu corazón para dar el siguiente paso. Confía en que tienes todo lo necesario para cruzar.
