A veces me detengo a pensar en las palabras de Oscar Wilde y me doy cuenta de lo profundo que pueden llegar a ser. Cuando dice que vivir es lo más raro del mundo y que la mayoría de las personas solo existen, me toca el corazón de una manera especial. Vivir no es simplemente respirar, cumplir con una lista de tareas o avanzar de un lunes a un viernes en piloto automático. Vivir es estar presente, es sentir el asombro ante lo pequeño y permitir que nuestras emociones nos atraviesen, incluso cuando son difíciles. Existe una diferencia enorme entre dejar que los días pasen y realmente habitar cada uno de ellos.
En nuestro día a día, es tan fácil caer en la trampa de la existencia pura. Nos despertamos revisando el teléfono, corremos al trabajo, comemos frente a una pantalla y nos acostamos agotados, sin haber procesado realmente nada de lo que nos rodeó. Nos convertimos en espectadores de nuestra propia vida, como si estuviéramos viendo una película en la que no tenemos ningún papel protagonista. Nos olvidamos de saborear el café por la mañana o de notar cómo la luz del sol cambia de color al atardecer. Esa es la existencia que Wilde nos advierte, una rutina vacía de significado.
Recuerdo una vez que yo misma me sentía así, como un pequeño patito nadando sin rumbo en un estanque gris. Tenía todo lo necesario para estar bien, pero sentía que solo estaba cumpliendo con mis deberes. Un día, decidí detenerme. Me senté a observar cómo las gotas de lluvia caían sobre las hojas de un lirio y, por primera vez en mucho tiempo, sentí una conexión real con el presente. No fue un gran evento, pero fue un momento de vida auténtica. Ese pequeño instante de consciencia me recordó que la vida sucede en los detalles que solemos ignorar por ir demasiado rápido.
Te invito a que hoy mismo busques un pequeño espacio para dejar de existir y empieces a vivir. No necesitas hacer un viaje épico ni cambiar tu vida por completo; basta con que te permitas sentir la textura de algo, escuches una canción con atención plena o mires a los ojos a alguien que quieres. No dejes que la rutina te robe la magia de estar presente. ¿Qué pequeña cosa podrías hacer hoy para recordarte que estás realmente vivo?
