“Estar plenamente vivo y completamente despierto es ser continuamente empujado fuera del nido, y la fe nos enseña a volar”
La fe transforma el ser lanzados de la seguridad en aprender a volar.
A veces, la vida se siente como un salto al vacío sin red de seguridad. Esta hermosa frase de Pema Chodron nos recuerda que la verdadera esencia de estar vivos no se encuentra en la comodidad de lo conocido, sino en esos momentos de vulnerabilidad donde perdemos el equilibrio. Estar plenamente despiertos significa aceptar que la incertidumbre es parte de nuestra naturaleza humana y que, aunque el miedo sea real, es también el motor que nos obliga a desplegar las alas.
En nuestro día a día, ese nido seguro suele ser nuestra rutina, nuestros empleos estables o las relaciones que nos resultan predecibles. Pero, de repente, la vida nos sacude. Puede ser una pérdida, un cambio de ciudad o simplemente el fin de una etapa que creíamos eterna. En esos instantes, sentimos que nos han arrojado fuera de la comodidad, y el frío de lo desconocido nos hace querer encogernos. Sin embargo, es precisamente ese impulso de caída lo que nos obliga a buscar nuestra propia fuerza interna.
Recuerdo una vez que me sentí muy perdida, como si las ramas de mi propio nido se hubieran roto bajo mis pies. Estaba intentando empezar algo nuevo y el miedo a fallar me paralizaba. Me sentía pequeña y desprotegida. Pero fue en esa misma fragilidad donde empecé a notar que, aunque no sabía hacia dónde iba, mis alas estaban ahí, listas para ser probadas. La fe no es la ausencia de miedo, sino la confianza de que tenemos las herramientas necesarias para navegar la tormenta.
Como tu amiga BibiDuck, quiero decirte que no tengas miedo de esos momentos de caída. Si hoy sientes que el suelo se mueve bajo tus pies, intenta no luchar solo por regresar al nido, sino por confiar en tu capacidad de planear. La vida te está invitando a descubrir una versión de ti mucho más valiente y capaz de lo que jamás imaginaste en la seguridad de tu hogar.
Hoy te invito a reflexionar sobre qué parte de tu vida requiere que confíes un poco más en tus alas. No necesitas tener todas las respuestas ahora mismo, solo necesitas dar el primer aleteo.
