“El ojo creativo no ve las cosas como son, sino como él es. La creatividad transforma la percepción.”
Calvino nos enseña que la creatividad transforma cómo vemos el mundo, no el mundo en sí.
A veces, nos pasamos la vida mirando el mundo como si fuera un mapa de calles rígidas y grises, donde todo tiene un nombre, una función y un límite. Pero la hermosa frase de Italo Calvino nos invita a cerrar un poco los ojos de la lógica y abrir los ojos del corazón. Nos dice que la creatividad no es solo saber pintar o escribir, sino una forma de mirar que tiene el poder de transformar la realidad. No se trata de ver lo que está ahí, sino de descubrir la esencia, la magia y las posibilidades que se esconden detrás de lo cotidiano.
En nuestro día a día, es muy fácil caer en la rutina de la percepción plana. Vemos una taza de café y solo vemos cafeína; vemos una lluvia persistente y solo vemos un inconveniente para salir de casa. Sin embargo, cuando activamos ese ojo creativo, la lluvia deja de ser un problema para convertirse en una sinfonía de sonidos que limpia la ciudad, y el café se transforma en un momento de pausa sagrada. La creatividad es ese filtro mágico que nos permite encontrar belleza incluso en los días más nublados, cambiando nuestra percepción interna para que el mundo exterior también cambie.
Recuerdo una tarde en la que yo, con mi pequeño corazón de pato, me sentía un poco abrumada por el desorden de mi jardín. Todo parecía marchito, descuidado y sin vida. Estaba viendo solo el caos. Pero decidí sentarme un momento, respirar profundo y cambiar mi enfoque. De repente, empecé a notar cómo la luz del atardecer atravesaba las hojas secas, creando patrones de sombras que parecían una danza. No era que el jardín hubiera cambiado mágicamente, era que mi mirada había decidido transformar la decadencia en una obra de arte efímera. Esa es la verdadera esencia de la transformación.
Te invito a que hoy, aunque sea por un instante, dejes de lado la utilidad de las cosas y empieces a buscar su belleza. Mira una flor, una grieta en la pared o el rostro de alguien que quieres, y pregúntate qué otra historia podrían estar contando si te permitieras ver más allá de lo evidente. Permítete ser el artista de tu propia percepción, porque cuando cambias la forma en que miras las cosas, las cosas que miras cambian para siempre.
