A veces, nos quedamos mirando la cima de una montaña tan alta que el miedo nos paraliza antes de siquiera ajustar nuestros zapatos de caminata. Esa frase de Tony Robbins me llega al corazón porque nos recuerda que el verdadero peligro no es fracasar, sino quedarnos inmóviles por temor a lo desconocido. El concepto de lo imposible suele ser una construcción de nuestra propia mente, una barrera hecha de dudas y de ese susurro que nos dice que no estamos listos. Pero la verdad es que la única ruta que está destinada al fracaso absoluto es aquella que nunca nos atrevemos a trazar en el mapa de nuestra vida.
En el día a día, esto se traduce en esas pequeñas decisiones que postergamos. Puede ser inscribirse en un curso, aprender un nuevo idioma o simplemente empezar a cuidar nuestra salud mental. Nos convencemos de que necesitamos el plan perfecto, el momento ideal o una cantidad de recursos que aún no tenemos. Sin embargo, la vida no espera a que estemos listos; la vida sucede mientras intentamos dar el primer paso. Lo imposible se vuelve real y tangible en el momento en que decidimos que el movimiento es más importante que la perfección.
Recuerdo una vez que yo misma, con mi corazón de patito un poco asustado, quería empezar a escribir mis historias para este pequeño rincón de luz. Me pasaba las noches pensando si alguien querría leer mis palabras o si mis ideas eran demasiado simples. Me sentía atrapada en un ciclo de preparación infinita que no me llevaba a ningún lado. Pero un día comprendí que si no abría la primera página, mi sueño seguiría siendo una idea invisible. Al dar ese pequeño paso, al permitirme ser vulnerable y empezar, descubrí que el camino se va construyendo bajo tus pies mientras caminas.
No te pido que corras una maratón hoy mismo, solo te pido que no dejes que tus sueños se queden en el papel de los planes no realizados. Mira hacia ese objetivo que tanto te ilusiona y busca una acción tan pequeña que sea imposible no hacerla. Tal vez sea solo una llamada, una búsqueda en internet o una nota en tu diario. El camino más largo siempre comienza con un solo paso, y yo estaré aquí, animándote desde la orilla, para celebrar cada centímetro que logres avanzar.
