A veces pasamos los días sintiendo una culpa pesada en el pecho, mirando el reloj y pensando que el tiempo se nos escapa entre los dedos. Decimos con frecuencia que estamos perdiendo el tiempo, como si el tiempo fuera un recurso externo que simplemente se agota sin nuestro permiso. Pero la hermosa y profunda frase de Alice Bloch nos invita a mirar hacia adentro con mucha más honestidad. Ella nos sugiere que el tiempo, en sí mismo, no se desperdicia; lo que realmente sucede es que nos descuidamos a nosotros mismos, dejando de habitar nuestra propia vida mientras el reloj sigue avanzando.
Imagina que estás en una sala de espera, mirando fijamente la pared, esperando que algo suceda para empezar a vivir de verdad. Puedes estar físicamente presente, pero tu mente está en el pasado o ansiosa por el futuro. En ese estado, no estás perdiendo minutos, estás perdiendo tu esencia, tus ganas de asombrarte y tu capacidad de conectar con el presente. El verdadero desperdicio no es tener una tarde libre sin hacer nada productivo, sino pasar esa tarde sin estar realmente presente para ti mismo, desconectado de tus propios deseos y de tu alegría.
Hace poco, yo misma me sentí así. Me encontraba sumergida en una lista interminable de tareas, corriendo de un lado a otro, sintiendo que el día no me alcanzaba. Estaba tan concentrada en completar la lista que olvidé sentir el sabor de mi café o notar la luz del sol entrando por la ventana. Me di cuenta de que no me faltaba tiempo, me faltaba yo. Estaba ahí, pero estaba vacía, como un cascarón que solo cumplía con deberes. Fue un momento de mucha reflexión donde entendí que cada minuto que paso en piloto automático es un pedacito de mi alma que no estoy cuidando.
Por eso, hoy quiero invitarte a que dejes de culparte tanto por lo que no lograste terminar y empieces a preguntarte cómo puedes volver a ti. No se trata de ser más productivos, sino de ser más presentes. La próxima vez que sientas que el tiempo se te escapa, detente un segundo, respira profundo y pregúntate: ¿estoy aquí conmigo o me estoy dejando para después? Regálate el permiso de habitar cada instante, porque tu vida no es una lista de tareas, es el maravilloso encuentro contigo mismo en cada segundo.
