A veces, la vida nos presenta un espejo donde solo vemos nuestras dudas y los miedos que nos impiden dar el primer paso. La frase de Georgia O'Keeffe nos habla de ese pequeño suspiro de arrepentimiento que surge cuando nos damos cuenta de que dejamos que las reglas de otros o el miedo al juicio dictaran nuestra creatividad. Es ese momento de lucidez donde comprendemos que no seguir nuestra propia esencia no es una muestra de prudencia, sino una oportunidad perdida de ser nosotros mismos.
En el día a día, esto sucede mucho más seguido de lo que pensamos. No siempre se trata de grandes lienzos o de una carrera artística, sino de las pequeñas decisiones que tomamos para encajar. Tal vez es ese curso de cocina que nunca te atreviste a tomar, o esa idea de negocio que guardaste en un cajón por miedo a lo que dirían tus vecinos. Nos convencemos de que somos prudentes, pero en el fondo, estamos silenciando esa voz interna que nos pide experimentar y jugar con la vida.
Recuerdo una vez que estaba ayudando a una amiga que se sentía muy triste porque había abandonado su pasión por la jardinería para enfocarse solo en las tareas domésticas y el trabajo. Me decía que sentía que su jardín se estaba secando, no solo por falta de agua, sino por falta de amor. Al verla, me di cuenta de que ella estaba viviendo esa frase de O'Keeffe. Estaba siendo esa persona que no se permitió florecer como quería por miedo a perder el control de su rutina. Fue un momento muy tierno y a la vez doloroso, donde comprendí que el verdadero vacío no viene del fracaso, sino de la renuncia.
Como tu amigo BibiDuck, siempre estaré aquí para recordarte que tu esencia es tu mayor tesoro. No permitas que el miedo a parecer un tonto te impida pintar tu propio lienzo, sin importar qué tan abstractas o extrañas sean tus pinceladas. Al final del día, lo único que realmente nos pertenece es la alegría de haber intentado ser fieles a nuestro corazón.
Hoy te invito a que pienses en esa pequeña actividad o sueño que has estado posponiendo por miedo al qué dirán. ¿Qué pasaría si hoy mismo decides, aunque sea con un pequeño trazo, que vas a empezar a pintar tu vida exactamente como tú quieres?
