A veces, la vida se siente como un pasillo lleno de puertas. Hay momentos en los que una de esas puertas se cierra con un estruendo que nos deja aturdidos, y lo único que podemos hacer es quedarnos ahí, parados frente a la madera fría, suspirando por lo que pudo haber sido. La frase de Alexander Graham Bell nos recuerda con mucha ternura que, aunque el cierre de una etapa duele, nuestra fijación en esa pérdida nos impide notar las nuevas oportunidades que están intentando llamar a nuestra ventana. Es una invitación a levantar la mirada y dejar de mirar hacia atrás con tanto pesar.
En nuestro día a día, esto sucede de formas muy pequeñas pero significativas. Puede ser un proyecto en el trabajo que no salió como esperábamos, una amistad que se distanció o un plan de viaje que se canceló a último momento. Nos quedamos atrapados en el '¿por qué?' y en el lamento, creando una especie de túnel de visión donde solo existe lo que perdimos. Olvidamos que la creatividad y la vida misma son dinámicas; cuando un camino se bloquea, el universo, de una forma muy sutil, empieza a sugerirnos rutas alternativas que antes ni siquiera habíamos considerado.
Recuerdo una vez que yo misma me sentía muy triste porque un pequeño jardín que había estado cuidando con tanto esmero no floreció como yo quería. Me pasé días mirando la tierra seca y las flores marchitas, sintiendo que había fracasado. Estaba tan concentrada en lo que no creció que no me di cuenta de que, gracias a ese espacio vacío, pude plantar unas semillas de lavanda que ahora llenan todo mi entorno de un aroma maravilloso. Al dejar de mirar la puerta cerrada de mi jardín fallido, pude ver la ventana abierta de mi nuevo aroma favorito.
No te digo que ignores tu dolor, porque es válido sentir la pérdida. Pero te animo a que, después de permitirte un momento de tristeza, hagas un pequeño esfuerzo por girar la cabeza. Mira a tu alrededor con curiosidad, como si estuvieras buscando un tesoro escondido. ¿Qué pequeña oportunidad está apareciendo hoy? A veces, la respuesta está justo frente a tus ojos, esperando a que dejes de mirar la puerta cerrada para que puedas empezar a celebrar la nueva apertura.
