A veces pensamos que la poesía es algo reservado para grandes escritores o personas con un vocabulario infinito, pero Platón nos dice algo mucho más hermoso y sencillo. Al contacto del amor, todos nos convertimos en poetas. Esta frase me llega al corazón porque sugiere que la poesía no es una técnica, sino un estado de sensibilidad. Cuando amamos, nuestra forma de ver el mundo cambia; los detalles que antes pasaban desapercibidos empiezan a brillar con una luz especial y nuestras palabras, aunque sean simples, cobran un significado profundo y sagrado.
En nuestra vida cotidiana, este toque de amor se manifiesta en los gestos más pequeños. No necesitamos escribir versos rimados para ser poetas. Se nota cuando alguien prepara un café con cuidado para su pareja, o cuando un padre observa el sueño tranquilo de su hijo con una ternura que parece detener el tiempo. Ese sentimiento de asombro y cuidado es, en esencia, pura poesía. El amor nos saca de nuestra rutina mecánica y nos invita a observar la belleza que reside en lo ordinario, transformando lo cotidiano en algo extraordinario.
Recuerdo una tarde en la que me sentía un poco perdida y gris, como si los días fueran todos iguales. Estaba sentada en un parque, observando cómo la luz del atardecer bañaba las hojas de los árboles. De repente, vi a una anciana compartiendo un trozo de pan con un pequeño pájaro. La delicadeza de su movimiento y la conexión silenciosa entre ambos fue tan conmovedora que sentí un nudo en la garganta. En ese momento, no pude evitar pensar en lo hermoso que era ese encuentro. Me sentí como una poeta, capturando la esencia de la bondad en mi mente, simplemente porque estaba abierta a sentir ese amor universal.
Como tu amiga BibiDuck, quiero recordarte que tú también tienes ese poeta dormido dentro de ti. No necesitas buscar grandes musas lejanas, solo necesitas permitirte sentir con el corazón abierto. La magia está en la capacidad de conmoverte por lo que te rodea y de expresar ese afecto a través de tus acciones y tus palabras cotidianas.
Hoy te invito a que busques un pequeño momento de conexión, ya sea con una persona, una mascota o incluso contigo mismo. Intenta observar ese instante con ojos llenos de amor y nota cómo tu perspectiva empieza a transformarse. ¿Qué pequeño detalle hermoso podrías describir hoy como si fuera el verso más bello de un poema?
