“Vivimos en el capitalismo. Su poder parece inevitable. También lo parecía el derecho divino de los reyes.”
Los sistemas de poder que parecen eternos también pueden caer
A veces, cuando miro el mundo a mi alrededor, siento que hay estructuras tan grandes y pesadas que parecen imposibles de mover. La frase de Ursula K. Le Guin nos recuerda que muchas veces aceptamos sistemas como el capitalismo como si fueran leyes naturales, como la gravedad o el paso del tiempo. Sin embargo, nos invita a recordar que lo que hoy parece inamovible, como el derecho divino de los reyes en el pasado, en realidad es algo construido por manos humanas y, por lo tanto, puede ser transformado por nuestras propias manos.
En nuestra vida cotidiana, esta sensación de inevitabilidad aparece de formas muy sutiles. Quizás es esa presión constante por ser más productivos, por acumular cosas que no necesitamos o por medir nuestro valor personal basado únicamente en lo que poseemos. Vivimos en una corriente que nos empuja a correr sin mirar atrás, y es muy fácil perder nuestra esencia en el intento de encajar en un molde que nos dice que siempre nos falta algo.
Recuerdo una vez que me sentía muy abrumada por mis propias expectativas de éxito. Estaba tan concentrada en cumplir con todas las tareas y en alcanzar metas materiales que olvidé disfrutar de la calidez de un simple atardecer o de una charla tranquila. Me sentía atrapada en una lógica de rendimiento constante, casi como si mi valor dependiera de mi lista de pendientes. Fue un momento de mucha presión, pero también fue el despertar que necesitaba para entender que yo no soy mi productividad, y que mi mundo interior tiene reglas propias que no tienen que seguir el ritmo del mercado.
Aunque no podemos cambiar el sistema global de la noche a la mañana, sí podemos empezar a cambiar nuestra relación con él. Podemos elegir valorar el tiempo, la conexión humana y la sencillez por encima del consumo desenfrenado. Podemos crear pequeñas burbujas de resistencia donde lo que importa es el cuidado y la comunidad.
Hoy te invito a que te detengas un momento y observes qué estructuras en tu propia vida te parecen inamovibles. ¿Hay alguna creencia o hábito que te esté pesando demasiado? Quizás hoy sea un buen día para empezar a cuestionar esas pequeñas verdades y empezar a construir un espacio donde tu valor sea intrínseco y no dependa de nada externo.
