A veces, la vida se siente como una lista interminable de tareas pendientes, un horizonte de cosas que haremos cuando finalmente tengamos tiempo, dinero o la energía perfecta. La frase de Dale Carnegie nos toca una fibra muy sensible porque nos recuerda que la postergación no es solo un hábito de productividad, sino una forma silenciosa de evitar la verdadera esencia de nuestra existencia. Vivir no es algo que sucede cuando alcanzamos la meta final, sino lo que ocurre en el proceso de intentar llegar allí.
En mi pequeño rincón de tranquilidad, suelo observar cómo nos perdemos en el futuro. Nos convencemos de que seremos felices cuando el proyecto termine, cuando los niños crezcan o cuando las deudas se paguen. Sin embargo, al mirar hacia atrás, nos damos cuenta de que los momentos más vibrantes de nuestra vida estaban sucediendo mientras esperábamos ese gran cambio que nunca parecía llegar. Nos convertimos en espectadores de nuestra propia historia, esperando un permiso que nadie nos va a dar.
Recuerdo a una amiga que siempre decía que viajaría a la playa en cuanto su casa estuviera impecable. Pasaron años y su casa siempre tenía un pequeño detalle por arreglar, una mancha en la pared o un jardín descuidado. Un día, se dio cuenta de que el tiempo de los viajes se le estaba escapando entre los dedos por culpa de un perfeccionismo que la mantenía prisionera. Al final, comprendió que la vida es precisamente ese desorden hermoso y que la verdadera tragedia es llegar al final del camino con las maletas llenas de planes, pero el corazón vacío de aventuras.
No permitas que tu presente se convierta en una sala de espera. No necesitas que todo sea perfecto para empezar a disfrutar de un café con alguien querido, de un paseo al atardecer o de un nuevo pasatiempo. Yo, como tu pequeña amiga BibiDuck, te invito a que hoy mismo busques una pequeña grieta de alegría en tu rutina. Haz algo que te haga sentir vivo, algo que no puedas posponer para mañana, porque el único momento que realmente poseemos es este suspiro que acabas de dar.
