A veces, la vida se siente como una tormenta que no tiene intención de amainar. Miramos a nuestro alrededor y todo parece estar en caos, las piezas no encajan y el corazón se nos llena de una incertidumbre pesada. La frase de John Lennon nos ofrece un refugio, un recordatorio de que el caos no es el capítulo final de nuestra historia. Significa que el desenlace de nuestras luchas siempre guarda la semilla de la resolución, y que mientras sigamos respirando y avanzando, la posibilidad de que todo se arregle sigue intacta.
En el día a día, es muy fácil perder la perspectiva cuando enfrentamos un pequeño fracaso o un gran cambio. Puede ser un error en el trabajo, una discusión con alguien que amamos o simplemente ese sentimiento de estancamiento que nos asalta por las mañanas. En esos momentos, tendemos a creer que el dolor es permanente. Pero la realidad es que la vida es un flujo constante de finales y nuevos comienzos. Si hoy sientes que algo se ha roto, es solo porque la historia aún se está escribiendo y el punto final todavía no ha sido puesto.
Recuerdo una vez que me sentí completamente perdida, como si todas las puertas se hubieran cerrado al mismo tiempo. Sentía que el fracaso de un proyecto personal era el cierre definitivo de mis sueños. Pasé noches enteras cuestionando mi camino, convencida de que lo malo ya había ocurrido. Sin embargo, con el paso del tiempo, comprendí que ese cierre era en realidad el espacio necesario para que algo mucho más hermoso floreciera. Aquella dificultad no era el final, sino el preludio de una etapa de mucha más paz y claridad.
Como tu amiga BibiDuck, quiero decirte que no te apresures a juzgar tu presente como si fuera tu destino final. No permitas que la angustia de un mal capítulo te haga olvidar que todavía quedan muchas páginas por llenar. Respira profundo y confía en que la luz volverá a encontrar su camino a través de las nubes.
Hoy te invito a que cierres los ojos un momento y pienses en una situación que te preocupe. Intenta visualizarla no como un muro infranqueable, sino como un proceso en curso. ¿Qué pasaría si hoy decidieras creer, aunque sea un poquito, que lo mejor está por venir?
