A veces pasamos la vida entera esperando que la abundancia nos encuentre, como si fuera un paquete perdido que el cartero olvidó entregar en nuestra puerta. Sin embargo, la hermosa frase de Florence Scovel Shinn nos invita a mirar hacia adentro y reconocer que nuestra capacidad de recibir está directamente ligada a nuestra capacidad de reconocer lo que ya está llegando. No se trata solo de desear cosas, sino de abrir los ojos y permitirnos sentir la gratitud por aquello que ya está en nuestras manos. Si nos cerramos por miedo o por escepticismo, nos volvemos invisibles a las bendiciones que nos rodean.
En el día a día, esto se traduce en pequeñas pero poderosas percepciones. Podemos estar rodeados de oportunidades, de afecto y de pequeñas alegrías, pero si nuestra mente está enfocada únicamente en lo que falta, nuestra visión se nubla. Es como intentar disfrutar de un hermoso atardecer mientras estamos demasiado ocupados quejándonos del cansancio del día; el sol se está poniendo, la magia ocurre, pero nosotros no estamos allí para recibirla. La verdadera abundancia comienza cuando dejamos de buscar afuera y empezamos a validar lo que ya está presente en nuestro entorno.
Recuerdo una vez que me sentía muy abrumada por mis propios proyectos y sentía que nada avanzaba. Estaba tan concentrada en la falta de resultados que no me di cuenta de que estaba recibiendo apoyo constante de mis amigos, pequeñas notas de aliento y momentos de paz inesperados. Me estaba negando a recibir la abundancia emocional que ya me rodeaba porque mi enfoque estaba puesto en la carencia. Solo cuando decidí cambiar mi mirada y decir 'sí, esto es un regalo', empecé a sentir que la corriente de la vida fluía de nuevo con fuerza y generosidad.
Te invito hoy a hacer un pequeño ejercicio de observación. Mira a tu alrededor y trata de identificar tres cosas, por pequeñas que sean, que ya estés recibiendo en este momento. Puede ser el calor de una taza de café, un mensaje amable o simplemente el aire en tus pulmones. Al reconocer estas pequeñas entregas de la vida, estás entrenando a tu corazón para estar listo para recibir cosas aún más grandes. Abre tus ojos y tu corazón, porque lo que buscas ya está intentando llegar a ti.
