A veces, nos perdemos tanto en la rutina que empezamos a ver el mundo como un lugar gris y carente de magia. Esta frase de Robert Rauschenberg me hace pensar en cómo nuestra mirada puede volverse ciega ante la belleza si dejamos que la costumbre se apodere de nosotros. Cuando dejamos de observar con curiosidad, los objetos cotidianos, como un simple espejo o un plato para el jabón, se convierten en simples herramientas sin alma. Pero la verdadera belleza no reside en lo extraordinario, sino en la capacidad de encontrar asombro en lo que nos rodea constantemente.
Imagino que la vida es como un jardín que dejamos de cuidar. Al principio, todo es vibrante, pero si dejamos que la apatía crezca, las flores de lo cotidiano se marchitan ante nuestros ojos. Es muy fácil caer en la trampa de la crítica y despreciar lo sencillo solo porque es familiar. Sin embargo, la riqueza de la existencia se esconde precisamente en esos detalles que consideramos ordinarios. Aprender a apreciar lo que nos rodea es, en realidad, un ejercicio de gratitud y de presencia plena.
Hace poco, me pasó algo que me recordó esto. Estaba teniendo un día bastante nublado y me sentía un poco desanimada, como si nada tuviera brillo. Me senté en mi rincón favorito y me fijé en cómo la luz de la tarde golpeaba un vaso de cristal sobre la mesa, creando pequeños arcoíris en la pared. Ese pequeño destello, algo tan común, me devolvió una sensación de paz inmediata. Me di cuenta de que la belleza no se había ido, simplemente yo no estaba prestando atención.
Como siempre les digo en DuckyHeals, mi pequeño corazón de pato se llena de alegría cuando encuentro luz en los rincones más inesperados. No necesitamos grandes lujos para sentirnos inspirados, solo necesitamos entrenar nuestros ojos para ver el arte en lo cotidiano. Un objeto simple puede ser un recordatorio de la creatividad humana y de la armonía del universo si nos permitimos mirarlo con amor.
Hoy te invito a que hagas una pausa. Mira a tu alrededor, observa ese objeto que siempre ignoras y trata de encontrar algo hermoso en él. ¿Qué pequeño detalle de tu entorno podrías empezar a apreciar hoy mismo?
