Lo que hoy parece imposible, mañana será un logro.
A veces, la vida se siente como un camino lleno de piedras y obstáculos que nos obligan a mirar siempre hacia el suelo. La hermosa frase de Rumi nos recuerda algo que solemos olvidar en medio del caos cotidiano: nacimos con alas. Esto no significa que tengamos superpoderes mágicos, sino que poseemos una capacidad infinita de trascender, de soñar y de elevar nuestra perspectiva más allá de las dificultades inmediatas. Vivir arrastrándonos es una elección que tomamos cuando permitimos que el miedo o la rutina apaguen nuestra esencia.
En el día a día, es muy fácil caer en esa costumbre de gatear. Lo veo cuando nos quedamos atrapados en un trabajo que no nos llena, o cuando dejamos de perseguir un sueño por miedo al qué dirán. Nos acostumbramos tanto a la seguridad de lo conocido, aunque sea incómodo, que olvidamos que el cielo está ahí esperando por nosotros. Nos enfocamos tanto en el peso de nuestras cargas que perdemos de vista la ligereza que nuestra verdadera naturaleza nos ofrece.
Recuerdo una vez que me sentía muy pequeña, como si el mundo fuera demasiado grande y yo demasiado frágil. Estaba tan concentrada en mis errores pasados que no podía levantar la vista. Un amigo me dijo algo que me hizo reflexionar: si sigues mirando tus pies, nunca verás el paisaje. En ese momento, comprendí que mis alas estaban ahí, pero yo las había plegado con tanto miedo que me había olvidado de cómo extenderlas. Empecé a dar pequeños pasos, no hacia abajo, sino hacia arriba, recuperando la confianza en mi propio vuelo.
No te pido que aprendas a volar de la noche a la mañana, porque eso puede dar vértigo. Pero sí te invito a que hoy, aunque sea por un momento, dejes de mirar el suelo. Reconoce tus talentos, tus pasiones y esa chispa que te hace único. No permitas que la gravedad de tus miedos te mantenga atado a la tierra cuando tu destino es la inmensidad.
Hoy te invito a que cierres los ojos y te preguntes: ¿qué parte de mí se está negando a volar? Quizás sea momento de estirar esas alas y confiar en el viento.
