Lo que hoy parece imposible, mañana puede ser tu mayor logro
A veces, la vida nos pone frente a montañas tan altas que nos olvidamos de que tenemos pies para caminar. Esa frase de Nelson Mandela, que dice que todo parece imposible hasta que se hace, es como un abrazo suave para esos momentos en los que el miedo nos paraliza. Significa que nuestra percepción actual está nublada por la magnitud del desafío, pero no por la falta de capacidad para superarlo. El imposible es solo una etiqueta temporal que le ponemos a lo desconocido.
En el día a día, solemos experimentar esto con las pequeñas y grandes cosas. Puede ser aprender un nuevo idioma, sanar una herida del corazón o incluso simplemente intentar cambiar un hábito que nos ha acompañado por años. Miramos el final del camino y nos sentimos abrumados por la distancia que nos separa de nuestra meta. Nos sentimos pequeños, como si el mundo fuera demasiado grande y nuestras fuerzas demasiado escasas.
Recuerdo una vez que intenté organizar un evento comunitario muy grande. Yo era una pequeña patita con muchas dudas y sentía que cada detalle era un obstáculo insuperable. Pasé noches enteras pensando que no podría coordinar a tanta gente ni lograr que todo saliera bien. Sin embargo, cuando el evento terminó y vi las sonrisas de todos, me di cuenta de que el caos solo era el preludio de la realización. Al igual que yo, a veces necesitamos ver el trabajo terminado para entender que la magia siempre sucede paso a paso.
No necesitas ver toda la escalera para dar el primer escalón. La clave está en confiar en el proceso y en la fuerza que reside dentro de ti, incluso cuando no puedes sentirla. No permitas que la magnitud de tus sueños te asuste; deja que te guíe. Hoy te invito a que mires ese proyecto o situación que te quita el sueño y te preguntes qué pequeño paso puedes dar hoy. Recuerda que el imposible es solo una ilusión que se desvanece con la acción.
