A veces, la vida se siente como si estuviéramos caminando a través de un pantano espeso, donde cada paso requiere un esfuerzo sobrehumano. Esta hermosa frase de Toni Morrison nos recuerda que el deseo de alcanzar nuevas alturas, de volar hacia nuestros sueños más brillantes, no solo requiere fuerza, sino también valentía para soltar. Volar no es solo cuestión de batir las alas con energía, sino de reconocer qué cargas estamos arrastrando en nuestras mochilas invisibles que nos impiden elevar el vuelo.
En nuestro día a día, esas pesadas cargas no siempre son objetos físicos. A menudo son pensamientos de duda, rencores del pasado, o incluso la necesidad de complacer a todo el mundo para sentirnos aceptados. Son esas pequeñas piedras de culpa o miedo que, acumuladas, se vuelven una montaña imposible de escalar. Nos aferramos a ellas porque nos resultan familiares, pero la verdad es que la familiaridad no siempre es sinónimo de bienestar, y lo que nos mantiene seguros en el suelo es precisamente lo que nos impide conocer el cielo.
Recuerdo una vez que me sentía muy abrumada por una serie de compromisos que no quería, pero no sabía cómo decir que no. Sentía que mi corazón estaba pesado, como si llevara una mochila llena de piedras. Un día, mientras descansaba bajo un sauce, comprendí que para recuperar mi alegría, necesitaba soltar la necesidad de ser perfecta para los demás. Al empezar a poner límites y decir 'no' a lo que me agotaba, sentí, por primera vez en mucho tiempo, que mis pies se volvían ligeros y que podía respirar de nuevo.
Aquí en DuckyHeals, siempre trato de recordarte que soltar no es perder, sino hacer espacio para lo nuevo. Imagina por un momento qué es aquello que hoy te está impidiendo avanzar. ¿Es un hábito, un recuerdo o una expectativa ajena? No tienes que soltarlo todo de golpe, pero puedes empezar con una pequeña piedra. Te invito a que hoy identifiques esa carga y te des permiso para dejarla ir, confiando en que tus alas están listas para la aventura.
