A veces pasamos la vida entera mirando hacia el horizonte, convencidos de que la felicidad, la paz o la respuesta que tanto buscamos se encuentra en un lugar lejano, en una nueva ciudad, en un nuevo trabajo o incluso en una versión futura de nosotros mismos. La hermosa y profunda frase de Dogen nos invita a detener esa búsqueda frenética y a mirar hacia abajo, hacia el suelo que pisamos. Nos dice que la verdad no es un tesoro escondido al final de un largo viaje, sino algo que ya está presente, esperando a ser reconocido en nuestro propio presente.
En el día a día, es muy fácil caer en la trampa de la expectativa. Nos decimos a nosotros mismos que seremos felices cuando finalmente logremos esa meta o cuando las circunstancias cambien. Pero la realidad es que la vida sucede justo ahora, en medio del caos cotidiano, en el aroma del café por la mañana o en el silencio de una tarde lluviosa. Si no somos capaces de encontrar la calma y la claridad en nuestra situación actual, con todas sus imperfecciones, es muy difícil que las encontremos cuando las circunstancias sean supuestamente perfectas.
Recuerdo una vez que me sentía muy perdida, buscando desesperadamente una señal de que todo estaría bien. Pasaba horas leyendo libros de autoayuda y planeando viajes imaginarios para encontrarme a mí misma. Un día, mientras cuidaba mis pequeñas plantas en el jardín, me di cuenta de que la paz que buscaba no vendría de un cambio de paisaje, sino de aprender a estar presente en el cuidado de cada hoja y cada brote. La verdad estaba en el contacto con la tierra y en la respiración pausada que yo misma estaba ignorando por estar siempre en el futuro.
Como tu amiga BibiDuck, quiero recordarte que no necesitas recorrer el mundo entero para encontrar la luz. A veces, solo necesitas aprender a observar con ojos nuevos lo que ya tienes frente a ti. La sabiduría no es algo que se adquiere, es algo que se descubre cuando dejamos de huir de nuestro presente.
Hoy te invito a hacer una pequeña pausa. Cierra los ojos un momento y trata de encontrar algo pequeño, algo muy simple, que sea verdad y que sea hermoso en este preciso instante. ¿Qué hay en tu entorno ahora mismo que te regala un poco de paz?
