“Si las estrellas aparecieran una sola noche cada mil años, ¡cómo creerían y adorarían los hombres!”
Emerson nos hace valorar lo que damos por sentado.
A veces, nos perdemos tanto en la rutina de lo cotidiano que olvidamos mirar hacia arriba. La hermosa frase de Ralph Waldo Emerson nos invita a reflexionar sobre la capacidad humana de asombro. Nos dice que si algo extraordinario ocurriera solo una vez cada mil años, nuestra capacidad de adorar y creer en esa magia sería inmensa. Esto me hace pensar en cómo solemos dar por sentadas las pequeñas maravillas que nos rodean cada día, como la luz del sol al despertar o el sonido de la lluvia, tratándolas como algo ordinario cuando en realidad son pequeños milagros constantes.
En nuestra vida diaria, es muy fácil caer en el hábito de la indiferencia. Nos enfocamos tanto en nuestras listas de tareas, en los problemas del trabajo o en las preocupaciones del futuro, que perdemos la conexión con el presente. Nos volvemos ciegos a la belleza que ya está aquí. Si el universo decidiera mostrarnos un espectáculo de luces celestiales solo una vez en una era, estaríamos todos con la mirada fija en el cielo, con el corazón latiendo con fuerza. Pero la verdad es que la magia ya está ocurriendo, solo que hemos olvidado cómo observar.
Recuerdo una tarde en la que me sentía especialmente abrumada por mis propios pensamientos. Estaba sentada en el jardín, intentando ignorar el cansancio, cuando de repente una mariposa de un azul vibrante se posó justo en la punta de mi pico. Fue un momento tan breve y silencioso que me detuvo el aliento. En ese instante, no importaban mis pendientes ni mis miedos; solo existía ese pequeño destello de vida. Me di cuenta de que estaba buscando grandes señales de felicidad mientras ignoraba la delicadeza de lo que ya poseía.
Como tu amiga BibiDuck, quiero recordarte que no necesitas esperar mil años para experimentar la maravilla. La capacidad de asombro es un músculo que podemos entrenar. No permitas que la costumbre te robe la capacidad de conmoverte. Hoy, te invito a que hagas una pausa, respires profundo y busques algo, por pequeño que sea, que te haga sentir esa chispa de adoración por la vida. Mira a tu alrededor con ojos nuevos y descubre el tesoro que ya tienes frente a ti.
