Cuando escucho las palabras de Henry Moore, siento un pequeño cosquilleo en el corazón. Decir que ser artista es creer en la vida no se trata solo de saber manejar un pincel o esculpir la arcilla con maestría. Se trata de una postura ante el mundo, de una decisión valiente de mirar la existencia con esperanza, incluso cuando los días se tornan grises. Para Moore, el arte es el testimonio de que la vida merece ser celebrada, que hay belleza escondida en los detalles más simples y que siempre hay una razón para seguir creando.
En nuestro día a día, a menudo olvidamos que todos somos, de alguna manera, artistas de nuestra propia existencia. No necesitamos un museo para demostrarlo. Ser artista es la forma en que cocinas un desayuno con amor, la manera en que cuidas una planta marchita o cómo decides encontrar una sonrisa tras un error. Es esa chispa de fe que nos impulsa a intentar algo nuevo mañana, confiando en que el lienzo de nuestra rutina todavía tiene colores vibrantes por descubrir.
Recuerdo una vez que me sentía muy desanimada, como si el mundo hubiera perdido su brillo. Estaba sentada en mi rincón favorito, mirando la lluvia caer, y sentía que no tenía nada que ofrecer. Pero entonces, vi cómo una pequeña gota resbalaba por el cristal, reflejando la luz de una farola lejana, y me fijé en cómo el jardín parecía renovarse con el agua. Ese pequeño instante de asombro me recordó que la vida sigue latiendo con fuerza. Decidí que, si podía apreciar esa pequeña danza de luz, entonces todavía podía creer en la vida y, por lo tanto, seguir siendo la artista de mi propio destino.
A veces, el cansancio nos hace creer que la creatividad se ha agotado, pero la verdad es que solo necesitamos reconectar con nuestra fe en lo que nos rodea. No importa si tu arte es la jardinería, la escritura, o simplemente la forma en que escuchas a un amigo; lo que importa es la intención con la que lo haces. Cada pequeño acto de creación es un voto de confianza hacia el futuro.
Hoy te invito a que busques ese pequeño detalle que te haga sonreír. Mira a tu alrededor y busca una prueba de que la vida es hermosa. ¿Qué pequeña obra de arte podrías crear hoy con tu propia actitud?
