“Regresa y recoge lo que has dejado atrás: tu vida creativa, tus ideas, tus sueños, tus esperanzas, tu naturaleza original”
La soledad provee espacio para reclamar partes abandonadas de nosotros mismos.
A veces, la vida se siente como una carrera de obstáculos donde, sin darnos cuenta, vamos soltando pequeñas cosas por el camino para poder seguir avanzando. Esta hermosa frase de Clarissa Pinkola Estes nos invita a hacer una pausa necesaria, a detener el trote frenético y mirar hacia atrás, no con arrepentimiento, sino con la intención de rescatar aquello que nos hace auténticos. Nos habla de ese tesoro escondido que dejamos olvidado en un rincón de nuestra mente mientras intentábamos cumplir con las expectativas del mundo exterior.
En el día a día, es muy fácil que nuestras ideas más brillantes o nuestros sueños más profundos queden sepultados bajo capas de responsabilidades, correos electrónicos y rutinas agotadoras. Nos convertimos en expertos en sobrevivir, pero nos olvidamos de cómo florecer. Dejamos atrás esa chispa de curiosidad o esa pasión por pintar, escribir o simplemente soñar despiertos, porque pensamos que no hay tiempo para lo que no es 'productivo'. Sin embargo, nuestra naturaleza original es precisamente lo que nos mantiene vivos y con propósito.
Recuerdo una vez que me sentía muy perdida, como si estuviera operando en modo automático, sin alegría. Me había olvidado por completo de lo mucho que amaba cuidar mi pequeño jardín y observar cómo la vida brotaba de la tierra. Un día, al ver una flor pequeña intentando abrirse entre las piedras, sentí que esa flor era yo. Decidí que era hora de volver a mis raíces, de retomar mis pinceles y de permitirme volver a ser esa versión creativa y soñadora que tanto extrañaba. Fue como si, al recoger mis sueños olvidados, recuperara también mi propio aliento.
No importa cuánto tiempo haya pasado o qué tan lejos sientas que te has alejado de tu esencia. El camino de regreso siempre está abierto y siempre es posible. Tus ideas no han muerto, solo están esperando que vuelvas a buscarlas con ternura y paciencia.
Hoy te invito a que cierres los ojos un momento y te preguntes qué parte de ti has dejado atrás. ¿Es un pasatiempo, una ambición o una forma de ver el mundo? No tengas miedo de ir a buscarlo; ese pequeño tesoro te está esperando para ayudarte a reconstruir tu alegría.
