A veces, cuando caminamos por la calle o nos perdemos en el ruido de la ciudad, es muy fácil sentirnos como pequeñas islas aisladas en un océano infinito. Miramos a los demás y vemos extraños, personas con historias que nos parecen ajenas o incluso distantes. Pero la hermosa frase de Joy Harjo nos invita a derribar esos muros invisibles que hemos construido alrededor de nuestro corazón. Decir que somos todos las personas y todas las personas somos nosotros significa reconocer que el hilo que nos une es mucho más fuerte que cualquier diferencia que nos separe.
Esta idea de interconexión no es solo un concepto poético, sino una realidad que palpita en cada pequeño gesto cotidiano. Cuando alguien sufre, una parte de nuestra humanidad también se siente herida; cuando alguien celebra un triunfo, hay una chispa de alegría que nos pertenece a todos. Al entender que no somos entes separados, empezamos a ver el mundo con una mirada de justicia y compasión, comprendiendo que el bienestar del otro es, en última instancia, el nuestro también.
Recuerdo una tarde en la que me sentía muy sola, refugiada en mi rincón de lectura con un poco de miedo por las noticias del mundo. Me sentía desconectada, como si el dolor de los demás fuera algo que solo podía observar desde lejos, sin poder tocarlo. Pero entonces, vi a una desconocida en el parque compartiendo su merienda con un pajarito, y esa pequeña chispa de bondad me recordó que esa misma capacidad de cuidar está dentro de mí. En ese momento, la barrera se rompió y me sentí parte de algo mucho más grande, una red de seres vivos intentando lo mejor que podemos.
Como siempre les digo en mi pequeño rincón de DuckyHeals, mi deseo es que podamos aprender a mirar a los ojos a los demás y ver nuestro propio reflejo. No se trata de ignorar nuestras diferencias, sino de abrazar nuestra esencia compartida. La próxima vez que sientas que el mundo es un lugar frío o dividido, intenta buscar ese punto de unión. Haz una pequeña acción de bondad por alguien que no conozcas, y observa cómo, al cuidar de ellos, estás sanando también una parte de ti mismo.
