A veces, la vida se siente como un invierno eterno, donde todo parece estancado y las sombras parecen haberse instalado para quedarse. Esa frase de Bertolt Brecht, que nos dice que precisamente porque las cosas son como son, no permanecerán así, tiene una magia especial. Es un recordatorio de que la impermanencia es la única constante en nuestro universo. Si algo tiene la capacidad de cambiar, es porque su estado actual es, por definición, transitorio. No hay nudo que no se desate ni tormenta que no termine por calmarse.
En nuestro día a día, solemos aferrarnos a las dificultades como si fueran muros de piedra imposibles de escalar. Nos perdemos en la rutina de la queja o en el peso de una tristeza que parece no tener fin. Pero si miramos con atención, el mismo movimiento que hace que las estaciones cambien es el que hace que nuestras crisis se transformen. El cambio no es algo que simplemente sucede afuera, es una semilla que vive dentro de cada situación difícil. La misma inestabilidad que nos asusta es la que garantiza que el mañana sea distinto al hoy.
Recuerdo una vez que me sentía muy abrumada, como si todas las pequeñas piezas de mi vida estuvieran fuera de lugar y nada pudiera volver a ser lo mismo. Pasaba los días esperando que una señal mágica arreglara todo, sin darme cuenta de que el simple hecho de que el tiempo siguiera avanzando ya estaba trabajando a mi favor. Fue como cuando ves una planta creciendo entre las grietas del pavimento; no sucede de la noche a la mañana, pero la fuerza de la vida es imparable. Esa sensación de estancamiento que yo sentía era solo la preparación para un nuevo florecimiento.
Por eso, cuando sientas que el presente es demasiado pesado, intenta abrazar la idea de la transformación. No necesitas luchar contra el cambio, solo necesitas confiar en su flujo natural. Si hoy estás en un lugar de dolor o incertidumbre, recuerda que esa misma configuración de las cosas es la que está destinada a disolverse para dar paso a algo nuevo. La semilla debe romperse para que el brote pueda salir.
Hoy te invito a que cierres los ojos un momento y respires profundo. Piensa en esa situación que te preocupa y repite para tus adentros que nada es permanente. ¿Qué pequeña acción podrías hacer hoy para prepararte para el cambio que ya está en camino? Confía en el proceso, porque el movimiento siempre está de tu lado.
