Pessoa invita a ser entero, sin excluir nada de uno mismo
A veces pasamos la vida intentando recortar nuestras aristas, puliendo nuestra imagen para que encaje perfectamente en los moldes que el mundo nos impone. Esta hermosa frase de Fernando Pessoa nos invita a hacer exactamente lo contrario. Ser grande no significa ser perfecto o impecable, sino tener la valentía de abrazar nuestra totalidad. Significa aceptar que somos una mezcla de luces brillantes y sombras profundas, de momentos de triunfo y de fragilidad absoluta. La verdadera grandeza nace cuando dejamos de excluir esas partes de nosotros que nos resultan incómodas o vergonzosas.
En el día a día, solemos practicar una especie de edición constante de nuestra propia historia. En las redes sociales mostramos solo la sonrisa, y en las conversaciones de oficina ocultamos nuestro cansancio o nuestra duda. Nos esforzamos por parecer una versión simplificada y lineal de nosotros mismos, creyendo que si ocultamos nuestras grietas, seremos más admirables. Pero la realidad es que la verdadera conexión con los demás y con nosotros mismos solo ocurre cuando nos permitimos ser multidimensionales, incluyendo nuestras inseguridades y nuestros errores en el retrato de quiénes somos.
Recuerdo una vez que intenté organizar una pequeña reunión para mis amigos y me sentía tan ansiosa por que todo fuera perfecto que terminé ocultando mi estrés y mi torpeza. Me esforzaba por parecer una anfitriona impecable, pero por dentro me sentía desconectada y vacía. Fue solo cuando finalmente solté un suspiro, admití que estaba abrumada y me reí de un pequeño accidente en la cocina, que la atmósfera cambió. Mis amigos no me juzgaron; al contrario, se sintieron más cómodos siendo ellos mismos. Ese día comprendí que mi vulnerabilidad no me restaba valor, sino que me hacía una persona completa y real ante sus ojos.
Como siempre les digo aquí en DuckyHeals, no tengan miedo de mirar hacia adentro y recoger cada pieza de su rompecabezas, incluso las que parecen no encajar. No intenten borrar los capítulos difíciles de su vida, porque son precisamente esos capítulos los que les dan profundidad y sabiduría. La grandeza no es un destino de perfección, es un estado de integridad.
Hoy te invito a que hagas una pequeña pausa y te preguntes: ¿qué parte de mí estoy intentando ignorar o esconder hoy? Intenta, con mucha ternura, darte permiso para integrar esa parte en tu corazón. Al dejar de excluirte, empezarás a descubrir la magnitud de tu verdadero ser.
